19 de noviembre 2003 - 00:00

"Acá sólo invertimos en BODEN"

Albert Friedberg, creador del fondo Toronto Trust, no ve con buenas perspectivas el futuro económico. «Esta es una recuperación cíclica, pero existe una enorme desconfianza de los inversores», aseguró.

Friedberg afirmó que hoy la única alternativa posible de inversión de bajo riesgo en la región se da en Chile. «El gobierno argentino es realmente insolente al proponer una quita tan sustancial de la deuda. Ningún inversor del exterior la aceptará si se mantiene tal como fue esbozada», señaló.

A continuación, el diálogo que mantuvo con Ambito Financiero.

Periodista:
¿Cómo están manejando sus inversiones en la Argentina?

Albert Friedberg: Hasta 1997 siempre invertimos en acciones y bonos locales. Pero después comenzamos a percibir los riesgos y nos fuimos desprendiendo de todos los papeles. Hoy tenemos sólo 8% de nuestro patrimonio en activos argentinos, sobre todo BODEN, y el resto está en acciones chilenas (19%), acciones extranjeras a través de CEDEAR (35%) y otro 17% en bonos del Tesoro estadounidense.


P.:
Evidentemente no está muy confiado sobre la evolución del país.

A.F.: La verdad que no, pero no pierdo las esperanzas. Vemos una recuperación de características cíclicas, luego de una fuerte caída. Algunas medidas que no se están tomando, como encarar seriamente el problema de la deuda, tendrá un impacto muy negativo en los próximos años, que aún hoy no se percibe.


P.:
¿No ayuda a mejorar la percepción internacional el acuerdo con el FMI?

A.F.: Lo que está haciendo el Fondo es tratar de manejar la pérdida, porque simplemente se trata de refinanciar la deuda con la Argentina por tres años. Pero esto de ninguna manera ayudará para alentar la política de inversiones que precisa el país.


P.:
¿Qué es lo que, a su juicio, haría falta para atraer nuevamente capitales?

A.F.: Lo principal pasa por un marco legal más estable, respeto de los contratos, temas que al menos por ahora no están en la agenda del gobierno. Este respeto de las reglas de juego incluye también el proceso de renegociación de la deuda. Ningún acreedor del exterior aceptará una quita nominal de 75%, que termina siendo superior a 90% en términos de valor presente. Los acreedores también deben asumir pérdidas por malas inversiones, pero lo que propone el Ministerio de Economía parece totalmente exagerado. Realmente, lo que está proponiendo el gobierno alrededor de este tema es una insolencia.


P.:
¿Qué opina de la política de Kirchner de volcar el grueso de los recursos al mercado interno?

A.F.: Esto se percibe desde el exterior y se lo ve con malos ojos. No es nada nuevo respecto a políticas que se desarrollaron en el pasado, que volvieron al país más proteccionista y no dieron los resultados esperados. Está claro a esta altura que la apertura económica es lo que mejor funciona, como lo demostró Chile. La esperanza es que el gobierno cambie y se dé cuenta de que equivoca el rumbo. Tiene respaldo para tomar las medidas necesarias en el sentido correcto.


P.:
¿Cómo ve al resto de América latina, en particular Brasil?

A.F.: No somos optimistas respecto a la situación del continente, con la excepción de Chile. Algunos países de la región tendrán problemas para cumplir con el pago de la deuda. En particular Ecuador -que volvería a defaultear- Venezuela y también incluyo en la lista a Brasil, porque el peso de la deuda se está haciendo cada vez más pesado.

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