Al llegar la cuarta rueda, apareció una variación de las condiciones previas en tan particular semana: la oferta se fatigó de estar llevando todo el peso de una estabilidad precaria -sin ninguna ayuda de la demanda- y se abrieron las manos vendedoras. Lo que fue un volumen que se estaba disecando, hasta el nivel que alcanzó el de la víspera, casi podría decirse que resultó exclusivo de parte de la oferta.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y, obviamente, no le hizo nada bien a los precios, donde el Merval ya reconoció el temor creciente de tener el piso de 1.300 al alcance de una baja más, solamente. El mínimo del día en 1.313 puntos, un solamente simbólico máximo de 1.336 y el cierre mortecino que fijó 1.319 puntos: baja de 1,32 por ciento.
La cadena de resistencia se rompió por su eslabón más débil, la falta de demanda, y se produjo un sinceramiento de precios que se sostenían en el aire.
El total del día pasó de los $ 40 millones de efectivo, los certificados participaron con 10%, quedando una suma de $ 36 millones para papeles ordinarios.
Esto mejoró la cifra previa, de $ 25 millones, pero con sobrecarga de ventas que atravesó las defensas mínimas y utilizó al índice de precios como variable de ajuste. Para completar: mercados del exterior también declinan. No soplan buenos vientos y ya causan brechas.
Dejá tu comentario