Acorralados por DVD falsos, cines intentarán ser "premium"
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Una sala
«Gold
Class» de
Village en
Nueva
Zelanda.
El modelo
será
aplicado
por esa
cadena en
Recoleta,
pero antes
por APSA,
en Patio
Bullrich.
«Cuando se abrieron los cines en los 90, la entrada costaba siete, ocho dólares, y para equipar una sala había que invertir u$s 250.000. Hoy el ticket promedio no llega a los cuatro dólares y el valor de las máquinas subió», explica una fuente de Alto Palermo SA (APSA), cuyos shopping malls albergan buena cantidad de cines.
Además, agrega, el «candy store» y la gastronomía son hoy el negocio principal porque el valor del ticket «se va casi todo a impuestos y a los distribuidores». De todos modos, lo que se gasta en golosinas, bebidas y alimentos «per cápita» no llega a 20% del valor de la entrada, cuando la media mundial es 100%. Quizás por esto hayan cerrado sus cuatro salas en Paseo Alcorta y dos de las seis que había en Patio Bullrich justamente para hacer más locales comerciales. Sin embargo, el ejecutivo asegura que en el primer caso «estamos negociando con algunos exhibidores y dentro de poco anunciaremos un proyecto muy bueno, una clara mejora respecto de lo que teníamos antes. El público nos pide cines; lo vimos en un estudio de mercado».
En lo que hace al shopping de la avenida Del Libertador, adelanta: «Vamos a hacer la primera sala premium del país, con servicio de azafatas, sillones y livings en lugar de butacas, gastronomía diferencial... Va a costar el doble que el ticket más caro, pero el público del Patio lo convalida».
De nuevo, intentos de no perder más público a manos de las falsificaciones. Una combinación de costos prohibitivos, entradas en dólares a la mitad y caída en la asistencia de público hicieron que durante casi una década casi no se construyeran cines nuevos en el país.
Ahora se habla de proyectos, pero el único que está efectivamente en marcha son las dieciséis salas que levantará APSA en el shopping que está construyendo en General Paz y Acceso Norte, y que debería operar dentro de dos años.
La ubicación parece al menos riesgosa: a pocos minutos por autopista -y separados apenas por la Panamericana- están Unicenter y ShowCenter Norte, cada uno con un número de salas similar. Si Carlos De Narváez concreta finalmente su intención de levantar otro centro comercial en Libertador y General Paz, que también prevé cines, la superposición de butacas -sumada a la retracción de los consumidores- podría provocar más de un colapso en este negocio.




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