Acuerda Congreso eliminar gastos por $ 3.570 millones
El Congreso actúo ayer con menos demagogia que Roberto Lavagna y se dispuso a corregir el presupuesto nacional 2003, que sería tratado el miércoles que viene, con una fuerte baja en los gastos y la consecuente disminución del déficit proyectado. Los legisladores eliminaron directamente una partida de $ 3.570 millones sin asignación precisa, que el ministro de Economía incorporó aparentemente para que la dispusiera el próximo presidente, dándole mayor margen de maniobra en sus primeros meses de gobierno. Pero en el Congreso las dudas fueron más que esa intención de Lavagna. El radicalismo exigió que se les diera destino preciso a esos fondos o que fueran eliminados, decisión que se tomó finalmente. Esa suma ahora deberá restarse del déficit original de $ 3.900 millones. De esta forma, el déficit final bajaría a $ 400 millones, pero, gracias a algunos aumentos en partidas, terminará ubicándose cerca de los $ 1.000 millones. El Congreso también se negó a otorgarle permiso al jefe de Gabinete para que pueda redireccionar $ 1.000 millones. Además, Eduardo Duhalde no consiguió que ratifiquen todos los decretos de necesidad y urgencia que emitió desde que asumió para pesificar y regular el funcionamiento del "corralito" financiero, además de la emisión de bonos. Esa medida le hubiera dado al gobierno más fuerza, al convertir los decretos en ley, ante la Justicia.
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• No fue aceptado, tampoco, el pase de $ 100 millones al Tesoro proveniente de fondos fiduciarios destinados a obras provinciales. En su lugar los diputados establecieron un extraño sistema de préstamos al Tesoro con devolución de los fondos.
• Tampoco estará en el Presupuesto 2003 una autorización al jefe de Gabinete para redistribuir $ 1.000 millones en partidas no identificadas.
• El conflicto en torno al presupuesto de las universidades nacionales fue solucionado finalmente con la inclusión de los fondos para devolver el recorte de 13% sobre los salarios de sus empleados.
•Votación
La emisión del despacho fue acordada ayer entre el justicialismo y el radicalismo que, si bien lo hará con disidencias, le garantiza al oficialismo que el proyecto de Presupuesto se pueda votar en la sesión del miércoles en Diputados y el 26 de diciembre en el Senado.
El compromiso del radicalismo asumido ayer en Diputados fue firmar hoy el dictamen y dar los dos tercios de los votos para tratar el próximo miércoles la iniciativa, clave para apuntalar las negociaciones con el FMI y destrabar otros préstamos del BID destinados a la ayuda social y sanitaria.
Pero a última hora se había complicado la situación, ya que los radicales amenazaron con no votar el presupuesto en represalia por la separación de su cargo de los diputados radicales entrerrianos por parte del justicialismo provincial, en una maniobra que la UCR califica de golpe de Estado, aunque se descontaba que esa decisión no complicaría finalmente la sanción del proyecto.



