16 de abril 2007 - 00:00

Acuerdo Moyano-Yasky para resistir internas

Sobre dos hechos -uno de ellos, el crimen del maestro Carlos Fuentealba, trágico e impredecible- descansan los cimientos de una sociedad, todavía embrionaria y gaseosa, entre el jefe de la CGT, el camionero Hugo Moyano y su par de la CTA, el docente Hugo Yasky.

En días, Moyano y Yasky compartieron tres eventos: entre repudios a Jorge Sobisch convocaron el paro del lunes, fueron a la sesión del Congreso donde se homenajeó a Fuentealba y aplaudieron en la Casa Rosada la apertura del sistema de traspaso de AFJP al sistema de reparto.

Poco tiempo atrás impensado, el minué de la desconfianza mutua que comenzaron a bailar los dos Hugo, anima versiones llamativas: en rondas gremiales y empresarias se afirma incluso que juntos preparan una medida de fuerza para reclamar por una suba salarial.

Cerca de Moyano y desde la cúpula de la CTA niegan, unos con más énfasis que otros, el rumor que se anima, incluso, a fechar entre junio y julio la realización del eventual paro compartido que -según voceros interesados- sería contra «las empresas» y no contra el gobierno.

La aclaración no es ociosa: la medida de fuerzadel 9 de abril, de 24 horas para la CTA de «una o dos» para la CGT, puso en la mira al gobierno neuquino no a la Casa Rosada a pesar de que, focalizado en la educación, fue el primer paro general de la era Kirchner.

Pero, se sabe, no es amor lo que acerca -por ahora «coyunturalmente», según un conocedor de los pulsos gremiales-, a los dos Hugo: ambos atraviesan horas delicadas en sus respectivas centrales producto esencialmente de las embestidas internas.

  • Varios tableros

    En medio de las versiones negadas y la sucesión de episodios que compartieron, el póquer que juegan Moyano y Yasky ofrece varias miradas porque se desarrolla en varios tableros como las simultáneas del ajedrez. A saber:   

  • Tras la violencia en Neuquén, Yasky llamó a Moyano y lo invitó a compartir una cumbre para repudiar los hechos y anunciar un paro para el lunes 9. No todo terminó ahí: el largo texto sobre el crimen del maestro incluyó una referencia expresa sobre el derecho a la negociación sindical a través de las paritarias y, además, un planteo preciso en torno a mejorar la distribución de la riqueza. Ese reclamo sobre papel, que no tiene otro destinatario que el gobierno, coincide con cierto recrudecimiento en las negociaciones sindicales que forzaron al Ministerio de Trabajo a tener que dictar un puñado de conciliaciones obligatorias. De hecho, el principal socio de Yasky en la CTA, Pedro Wasiejko de SUTNA, es quien exige el aumento más alto: 38%. En tanto, en extrema reserva, Camioneros comenzó a trabajar sobre la hipótesis de lograr una suba para sus afiliados del orden de 25%.

  • Un actor que contribuyó a ese enlace es el judicial Julio Piumato, que escolta a Moyano desde los días del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), que allá por los '90 nucleaba al moyanismo y tenía una fina sintonía con la CTA que, por entonces, regenteaba Víctor De Gennaro. Piumato es el promotor de una solución pacífica al conflicto que hoy enfrenta a Moyano y Yasky en torno a la personería gremial para la CTA: consiste en avanzar en un acercamiento entre ambas cúpulas, hecho que a simple vista hoy parece desmesurado y prácticamente imposible. Moyano, que se opone a que se reconozca a la CTA, usa el argumento que menciona Piumato en privado: «En vez de dividir al movimiento obrero dándole la personería a la CTA debemos trabajar a unirnos y producir una acercamiento con los compañeros de la CTA».   

  • Ficcional, la hipótesis de una unidad -que nadie contempla como posible- incide en el frente interno. Desde el escándalo del 17 de octubre, Moyano no volvió a reunir al Consejo Directivo de la CGT por temor a un complot. De hecho, no controla numéricamente ese órgano mientras que Luis Barrionuevo, por un lado, empuja para arriba la discusión salarial, y dos de sus socios eventuales, Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez ( UOCRA) arman su propio juego. Hay que seguir los pasos de Rodríguez: planea una federación de gremios estatales y ya produjo algún acercamiento -¿gracias a las buenas gestiones de Alberto Fernández?- con ATE, al punto que compartieron una campaña pública convocando a los afiliados a pasarse masivamente a la jubilación de reparto, viejo reclamo de la CTA.

  • A su vez, su acercamiento desnudo hacia Kirchner, le genera focos rebeldes a Yasky en la CTA, motivados sobre todo por De Gennaro que mantiene su visión crítica sobre la gestión del patagónico al que respaldó al principio de su gestión. El ala anti-K, aunque menguada, le genera permanentes dolores de cabeza a Yasky al punto que lo forzaron a tener que reaccionar, con menos virulencia que la que usó para cuestionar lo ocurrido en Salta, la acción del vice en funciones Carlos Sancho en Santa Cruz, la provincia del Presidente, donde -según los gremios- las escuelas están custodiadas por gendarmes.   

  • Con los frentes internos en ebullición, a partir de un guiño cómplice de la Casa Rosada, Moyano y Yasky enhebran una sociedad de protección mutua. Habrá, en el futuro inmediato, un evento que revelará esa sintonía: la CGT y la CTA unificarán su postura en el diálogo con la PIT-CNT de Uruguay en torno a las papeleras de Botnia, para evitar rispideces entre las centrales obreras de Azopardo y de la avenida Independencia.
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