Advierten que "en Argentina lo peor de la crisis estaría por venir"
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La tasa de participación laboral (es decir, la gente que trabaja o busca trabajo, también denominada población económicamente activa) se mantuvo en el 45,9 por ciento de la población total del país
Esto implica que la oferta de trabajo aumentó sólo en función de la demografía.
Por otro lado, el empleo total se mantuvo prácticamente en el mismo nivel que hace un año.
Esto significa que casi la totalidad del aumento de la fuerza de trabajo se tradujo en crecimiento del desempleo.
La tasa de desocupación pasó del 8 al 8,8 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA).
La PEA, es decir, la gente que trabaja o busca trabajo aumentó en 101 mil personas entre el segundo trimestre de 2008 y el segundo de este año.
El empleo total, o sea la gente que tiene trabajo o consiguió uno nuevo -sin distinción sobre la calidad de la ocupación-, aumentó en apenas 5 mil.
La diferencia entre lo que aumentó la PEA y el empleo total son los que no pudieron conseguir empleo, es decir, 96 mil nuevos desocupados.
La principal novedad, respecto a lo que venía ocurriendo desde el año 2004, es que prácticamente no hubo creación neta de empleo.
En ese contexto, el estancamiento del empleo total se sostuvo gracias a la expansión de empleos precarios que compensó la destrucción de empleos "en blanco".
Por ello, el aumento del desempleo es apenas uno de los síntomas del deterioro en la situación laboral y social.
Aunque el cambio de contexto internacional es una buena noticia, en Argentina el grueso de los problemas se origina en factores domésticos.
En ese sentido, Idesa cuestionó duramente "las distorsiones generadas por las prohibiciones, las intervenciones arbitrarias y los controles de precios".
Además, denunció que el Estado nacional sostuvo el superávit estatizando los ahorros previsionales y apropiándose de fondos que corresponden a las provincias y los municipios.
En materia previsional, los impactos más negativos serán percibidos en el mediano y largo plazo, pero las restricciones de las provincias y municipios se hace insostenibles en el corto plazo, según Idesa.
De allí que está latente la emisión de cuasi-monedas, lo que pone en evidencia que, más allá de la "voracidad" del gobierno nacional, el sector público consolidado sigue sufriendo la "tradicional insolvencia".




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