La inminencia del fin de la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo aceleró los tiempos en el conflicto que mantienen Aerolíneas Argentinas y APLA, el gremio que agrupa a sus pilotos. Los sindicalistas reclaman un incremento de 45% sobre sus ingresos actuales, un monto que la empresa aérea no estaría dispuesta a conceder. Salvo, claro, que el gobierno cumpla con uno de los compromisos asumidos en diciembre último, o sea un incremento de 20% en el «techo» y el «piso» de las bandas tarifarias de cabotaje.
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Según trascendió durante el fin de semana, la Secretaría de Transporte ya habría dado luz verde a esa recomposición, pero con la salvedad de que comenzaría a aplicarse recién después de Semana Santa, sin dudas el fin de semana de mayor movimiento aéreo del año. Esto, a su vez, podría resultar un impedimento no menor para que Aerolíneas acepte el pedido de APLA. Cabe recordar que el compromiso inicial del gobierno había sido acceder a los aumentos a partir del 1 de marzo, o sea después del período de vacaciones; ahora, y en el marco del «combate contra la inflación», se habría preferido dejar para más adelante la recomposición tarifaria.
Lo que tampoco está claro es cuándo y en qué lugar volverán a verse las caras Jorge Pérez Tamayo -secretario general de APLA- y Gerardo Díaz Ferrán, uno de los accionistas principales de Aerolíneas y convertido en negociador desde que la personalidad del CEO Antonio Mata entró en inevitable colisión con sus interlocutoressindicales. Según algunas versiones provenientes desde APLA, las negociaciones se retomarían hoy mismo en sitio a convenir. Sin embargo, fuentes cercanas a Aerolíneas manifestaron que recién el jueves se volverá a conversar.
• Llamativo
Esta última versión es difícil de creer: ese mismo día, o sea el 2 de marzo, vencen los 90 días del «pacto de no agresión» que trabajosamente logró imponer el gobierno (con la intervención personal del propio Néstor Kirchner) cuando la huelga protagonizada por APLA y APTA (mecánicos) había dejado sin vuelos al país durante casi dos semanas. Es llamativo, entonces, que las partes esperen hasta el primer día sin pacto para tratar de arribar a un acuerdo.
De hecho, la empresa pidió que el primero de estos encuentros fuera el sábado último, requerimiento al que los gremialistas se negaron aduciendo que se trataba de un día de descanso. Este dato demostraría que los más interesados en llegar a un rápido acuerdo serían los empresarios. En sentido inverso, los gremialistas podrían usar el tiempo como factor de presión a su favor: una vez cerrado el período de paz, quedarían con las manos libres para poner en marcha nuevas medidas de fuerza. En el medio está el gobierno, al que de ningún modo le interesa que se repitan las enormes colas de pasajeros frustrados en las terminales aéreas, sin poder viajar por la cancelación de vuelos en virtud de huelgas «salvajes».
¿A cuánto se irán los sueldos de los pilotos? Difícil saberlo, por la particular estructura de las remuneraciones de ese gremio. Es que buena parte de sus ingresos se componen de lo que se denomina «horas flex», que hacen que cuanto más vuele el piloto más termine cobrando por hora.
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