La saga de los pilotos vs. Aerolíneas Argentinas tendrá un nuevo capítulo hoy pasado el mediodía, cuando representantes de ambos bandos enfrentados vuelvan a cruzar espadas en una liza que se supone neutral: el Ministerio de Trabajo. A la cartera laboral llegarán Gerardo Díaz Ferrán por la aérea, y los dirigentes que representan a los comandantes para tratar de alcanzar un acuerdo sobre temas tan disímiles como incrementos salariales, condiciones de trabajo y hasta la compra o no de determinadas aeronaves. En el ínterin, el gremio APLA (Asociación de Pilotos de Aerolíneas) dejó « trascender» por medio de la agencia oficial de noticias que «de no llegarse a un acuerdo iremos al paro». Un extremo, desde ya, de difícil concreción a la luz del nulo interés que tiene el gobierno nacional de repetir la durísima experiencia de noviembre último, cuando una huelga salvaje de técnicos y pilotos dejó al país prácticamente sin tráfico aéreo.
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Como para que la presión sea aun más verosímil, en la página de Internet de APLA puede leerse un «instructivo para el caso de conflicto gremial»; allí se explica a los pilotos que, en caso de estar en su domicilio, no deben subir al remise que los venga a buscar para llevarlos al aeropuerto; en caso de estar ya en la terminal aérea, deben dirigirseal «briefing room» para reunirse allí con sus compañeros; en caso de estar en el «cockpit» de la aeronave, no despegar y llevarla a la terminal. No se dice qué hacer en caso de que la huelga sea decretada con el avión en pleno vuelo.
Como se recordará, los pilotos reclaman un aumento de 45% remunerativo sobre sus ingresos actuales, y la empresa contraofertó 20% no remunerativo, que es -según Díaz Ferrán- «loque podemos pagar sin llevar la empresa a la quiebra». El empresario también les dijo que «esto es una oferta, no una negociación. Si no aceptan esto, la empresa no contraofertará otra cosa». De todos modos, lo más probable es que, luego de la reunión de hoy a las 14.30 en el edificio de Leandro N. Alem, se repita la situación de «ni acuerdo ni huelga» que se verificó a fines de la semana anterior a la pasada. Cabe recordar también que el período de «paz social» acordado en diciembre del año pasado caducó el 2 de marzo, con lo que los pilotos en teoría estarían en condiciones de encarar medidas de fuerza. Casi con certeza puede afirmarse que no lo harán, a riesgo de despertar las iras oficiales.
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