Recién ayer se normalizaron las frecuencias de Aerolíneas Argentinas y de Austral después de los descalabros provocados por el paro « salvaje» del pasado jueves. La cancelación de 24 horas de vuelos causó un «backlog» (atraso) que requirió casi tres jornadas para volverlos a la habitualidad. Y si bien Austral no debería haberse visto afectada por el movimiento de fuerza, la influencia del gremio de los mecánicos (APTA) y algunas amenazas denunciadas por los pilotos de UALA (Austral) hicieron que también esta empresa padeciera las consecuencias de un conflicto de difícil pronóstico.
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Durante el fin de semana se sucedieron las reuniones entre funcionarios del Ministerio de Trabajo,de las empresas y de los dos sindicatos en conflicto, el de los técnicos y el de los pilotos (APLA). Hasta ahora, según trascendidos, las posiciones ni siquiera se han aproximado.
La más trascendente fue, sin dudas, la reunión que mantuvieron el sábado directivos de Aerolíneas con jerarcas de APLA; según relató su secretario general, Jorge Pérez Tamayo, a la agencia oficial «Télam». El objetivo de este encuentro habría sido -según el sindicalista- «acercar posiciones para tratar de ver si se puede destrabar la situación que es muy seria». Este hálito negociador que dejó entrever Pérez Tamayo tendría alguna relación con « sugerencias» provenientes del gobierno, que de ninguna manera puede permitirse otro caos aéreo como el que vivió el país entre fines de noviembre y principios de diciembre. El compromiso contraído el sábado fue, entonces, que cada una de las partes lleve una nueva propuesta cuando vuelvan a encontrarse en la sede de la cartera laboral, encuentro que debería producirse mañana al mediodía.
• Presunto objetivo
Qué pasará allí es difícil saberlo: si bien los empresarios se habían avenido a flexibilizar su propuesta de 20% no remunerativo a instancias de la viceministra Noemí Rial, los gremios habían rechazado esa mediación. Los gremios en conflicto estarían dispuestos a profundizar la pelea; en teoría, para alcanzar aumentos salariales de 45% y 74% para pilotos y técnicos respectivamente; en la práctica, según denuncian otros gremios y sugiere la empresa, para alcanzar su objetivo de máxima, que es desplazar al grupo español Air Comet de la propiedad de la línea de bandera. Con qué fin último, es algo que se sugiere en los pasillos pero que nadie se anima a afirmar con nombre y apellido.
Lo curioso es que el propio frente sindical aparece dividido, tal como sucediera en la huelga de noviembre; por una parte, la AAA (auxiliares de a bordo), que inspira Alicia Castro y comanda Ricardo Frecia, no oculta su frontal oposición a sus pares, que inspira Ricardo Cirielli, subsecretario de Transporte Aerocomercial. De hecho, la semana pasada Frecia dijo que «los paros formarían parte de una campaña orquestada por Cirielli para liquidar a Aerolíneas Argentinas y Austral, y sacarlas del mercado».
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