14 de marzo 2006 - 00:00

Aerolíneas: en Trabajo hoy tratan de terminar conflicto

Noemí Rial
Noemí Rial
Curiosa disyuntiva: hoy podría quedar definitivamente solucionado el enfrentamiento que mantienen desde hace ya tres años los gremios APTA (técnicos) y APLA (pilotos) con Aerolíneas Argentinas. Pero también podría suceder que el conflicto se agrave y entre en un punto de difícil retorno.

Tal como adelantara ayer este diario, hoy habrá una reunión clave en el Ministerio de Trabajo, en la que la viceministra Noemí Rial acercaría una «propuesta superadora» a las presentadas por la empresa y por los gremios. La gestión de Trabajo respondería a una orden directa de Néstor Kirchner, que no habría ocultado su preocupación y su enojo por la huelga «salvaje» del jueves.

En su propuesta, la cartera laboral intentaría acercar los porcentajes que reclaman los sindicatos (74% por los técnicos; 45% por los pilotos) a los ofrecidos por Aerolíneas (20% no remunerativo para ambos). A cambio de mejorar su ofrecimiento, Aerolíneas reclamaría una cláusula de «paz social» por dos años, lapso en el cual los gremios garantizarían no apelar a medidas de fuerza para sustentar futuros reclamos.

• Pedido

Algunas versiones sobre las reuniones del fin de semana -cuyo contenido tampoco fue revelado por las partes- indican que los representantes del ministerio no hablaron de porcentajes, pero les pidieron «un esfuerzo» a las dos partes. Tampoco trascendió si el encuentro será en conjunto o por separado.

Para la reunión regresan desde Madrid los máximos directivos de Aerolíneas, o sea su CEO Antonio Mata, su socio Gerardo Díaz Ferrán y el director general José María Lladró; estos dos últimos serán quienes encaren la etapa final de la negociación con José Pappalardo (APTA) y Jorge Pérez Tamayo (APLA).

Al menos hasta ayer a última hora las cifras de la propuesta de Trabajo
se mantenían en el más estricto secreto, pero no hace falta un master en matemáticas para imaginarse «puntos medios» entre los extremos de las partes.

La gran incógnita es si
aceptarán los sindicalistas lo que se les ofrezca: es que dejaron trascender -obviamente como forma de mejorar su posición negociadora- que «si la oferta de la empresa no es aceptable, el conflicto se agudizará», con lo que aún no pueden descartarse nuevas huelgas como la del jueves.

Sin embargo, durante el fin de semana los negociadores de Trabajo les habrían hecho saber
de manera enfática que Kirchner quiere que el tema quede resuelto de manera inmediata. La presión del Presidente habría comenzado sobre Ricardo Cirielli -tal como diera cuenta ayer este diario en «Charlas de Quincho»- antes de viajar a Santiago de Chile: es que Cirielli se desdobla en sus roles de subsecretario de Transporte Aerocomercial y líder de APTA (con goce de licencia gremial).

Hasta el viernes
APTA y APLA se habían negado de plano a considerar la propuesta de Trabajo (la mediación ya había sido acatada por Aerolíneas) pero el viernes a última hora se avinieron a hacerlo. Claramente «algo» pasó en el día que medió entre el rechazo y la aceptación. Ese «algo» fue la reunión que mantuvieron el Presidente, Cirielli y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, en la que el subsecretario habría escuchado las iras del sureño.

Lo que sí parece claro es que
Cirielli no será desplazado de su cargo, al menos en lo inmediato. Cabe recordar que su salida de la Subsecretaría había sido una de las promesas que le hiciera Kirchner a Mata como prenda para solucionar la huelga de noviembre. Esto, al menos por ahora, no sucedería.

Entre las concesiones que aceptó hacer el grupo que controla Aerolíneas está no reclamar rutas internacionales para Austral, apelando el dictamen de la JATA (Junta Asesora de Transporte Aerocomercial), que no se las concedió argumentando que el mismo grupo de control ya las tiene vía Aerolíneas. Y si bien este dictamen no es vinculante, es más que obvio que Cirielli se apoyará en el mismo a la hora de otorgar esas rutas.

En tanto, recién ayer
Aerolíneas terminó de normalizar sus frecuencias internacionales (en el fin de semana lo había hecho con las de cabotaje), lo que marca el enorme desbarajuste que produce en el tráfico aéreo cada uno de estos paros. Por eso, seguramente, desde Presidencia intentan que no se repitan.

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