24 de enero 2005 - 00:00

"Aguas Argentinas" no es sólo francesa

Mañana llega José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España en gira latinoamericana que le interesa mucho por Brasil -país declarado «prioridad de inversiones nuevas» por los españoles- y Chile, donde buscaría empaparse un poco del exitoso socialismo colega en ese país, que encabeza la Democracia Cristiana al frente de una coalición. De hecho el primer mandatario del país trasandino, Ricardo Lagos, es socialista. Ha sonado como una visita obligada para no marcar diferencias el viaje de Rodríguez Zapatero a la Argentina aunque sea el país que menos le atrae de los tres. Pero hay importantes intereses españoles en juego en la Argentina, comenzando por Repsol YPF cuando Petrobras, en Brasil, es hostil a cualquier ingreso español u otro al área energética. Dentro de lo que nunca se le dice al público está que Aguas Argentinas no es sólo de capitales franceses, aunque la empresa haya sido clave del diálogo del presidente Néstor Kirchner en Francia. También hay dinero de Aguas de Barcelona de España. Si a Kirchner le repele el centroderechista Jacques Chirac y eso se refleja bastante en la intención de nacionalizar Aguas Argentinas ¿qué le dirá a Rodríguez Zapatero, cabeza de un gobierno español socialista, si defiende la parte de una empresa del socialismo catalán?

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, inició ayer en Brasil su primera gira latinoamericana como jefe del Gobierno español, para relanzar unas relaciones que su gobierno y partido consideran que resultaron «degradadas» durante el mandato de José María Aznar. El gobierno socialista español, que asumió hace diez meses, manifestó su deseo de «reconstruir las relaciones» con Iberoamérica.

La situación de las empresas españolas en la Argentina y la reafirmación de la «gran sintonía política» entre ambos países serán los ejes centrales del encuentro que sostendrán mañana Néstor Kirchner y su par ibérico, Rodríguez Zapatero, en Casa de Gobierno. Además, el gobierno buscará capitalizar la primera visita oficial al país del mandatario europeo para obtener un respaldo expreso a las difíciles gestiones por el canje de la deuda en default y las postergadas con el FMI. La llegada del jefe de Estado europeo con mayor afinidad política a la administración Kirchner puede resultar oportuna. Voceros de los gobiernos argentino y español coincidieron en que la visita del líder socialista será para reafirmar el compromiso político y económico de España y la «gran sintonía política» que lo une con la Argentina.

Sin embargo, en defensa de los capitales de su país, Zapatero también analizará con Kirchner la situación de las empresas españolas que entre 1991 y 2004 invirtieron u$s 45.500 millones en la Argentina y dan empleo a 121 mil trabajadores. La cuestión tarifaria y el proyecto de marco regulatorio para empresas privatizadas que elaboró el Ejecutivo fueron dos de los reclamos que formuló el gobierno español en los últimos meses. Kirchner y Rodríguez Zapatero ya se vieron las caras en la Cumbre de Naciones Unidas en Nueva York, cuando el español dio un claro respaldo en la puja argentina con el FMI y en la Cumbre Iberoamericana de Caracas. Zapatero inició su ofensiva en mayo pasado en México y ahora la continúa en el Cono Sur de América comenzando por Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, se manifestó convencido de que, con los socialistas en el poder en Madrid, las relaciones bilaterales mejorarán y ganarán «más amplitud y profundidad». No obstante el aumento del comercio bilateral y las inversiones españolas, en lo político el antiguo obrero del metal Lula y el ex inspector de finanzas Aznar no parecieron tener buena sintonía.

Eso se puso en evidencia hasta el minuto final del último encuentro entre ambos, en octubre de 2003, cuando, en un aparente intento de limar asperezas, Lula le dijo a Aznar que no le parecía tan conservador como antes pensaba; y éste, que ni él tan socialista como creía.

Zapatero y Lula, aparte de su origen ideológico similar, que los ha hecho unir fuerzas en el combate al hambre en el mundo, mantienen coincidencias, por ejemplo, sobre Irak y el multilateralismo para resolver pacíficamente los conflictos.

Las dos naciones tienen la voluntad de impulsar las negociaciones para el acuerdo de libre comercio de la Unión Europea con Mercosur, en el que tantas esperanzas habían puesto en 2003 Brasilia y Madrid, pero que quedó varado en octubre 2004 por diferencias sobre productos agropecuarios, debido a las barreras y subvenciones dentro de la UE.

También se espera que se trate sobre Haití, donde Brasil encabeza una misión de pacificación de la ONU en la que participa España. Brasil se ha mostrado muy preocupado con que la concentración de acciones humanitarias en el sudeste asiático por el devastador maremoto de diciembre haga olvidar problemas como el de Haití, « arrasado desde hace 200 años por un tsunami social».

Zapatero llegó a Brasilia a las 17.45, hora local, para una visita de 24 horas, que concluirá hoy al mediodía, cuando desde San Pablo siga la gira a Buenos Aires y, luego, a Santiago de Chile.

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