De la mano de un ex The Exxel Group, los españoles están tomándole el gusto a la soda en sifones: Marcelo Markous (que supo ser el último CEO de SPM antes de que Juan Navarro se la vendiera a Julio Fraomeni) está exportando 500.000 picos de sifones descartables por mes a España, imponiendo en ese país un producto casi tan «argentino» como el mate con bombilla. Markous -después de salir del Exxel- compró la mitad de la empresa familiar Acquanova, pero se abstuvo de «meter mano» en la conducción. Sin embargo, las dificultades («atribuibles al crecimiento», dice el empresario) en las que cayó Acquanova hicieron que invirtiera u$s 3 millones para recomponer sus finanzas y modernizar su planta de General Rodríguez, tomara las riendas en persona y contratara a otro ex Exxel (el CFO Juan Carlos Botazzi). «Estamos facturando unos $ 50 millones mensuales», revela, con sus marcas Award (sifones descartables) y Full Time (gaseosas). También están produciendo refrescos de «marca propia» para Carrefour/Norte. En el segmento de los sifones descartables, tienen 60 por ciento del mercado -compiten con Brio, de la francesa Danone-.
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Sin embargo, lo más llamativo es el costado exportador que Markous le encontró a su empresa: asociados con un grupo catalán están llevando «un container por mes a España», lo que implica vender medio millón de sifones cada 30 días a través de varias cadenas minoristas de Cataluña. Esos sifones, claro, están equipados con los picos descartables que les provee Markous.
«Nuestros asociados apostaron a imponer el concepto del sifón en España; hasta ahora, están superando las previsiones de ventas», admite. Markous no sólo les entrega los picos: también les vendió las máquinas con las que rellenan los sifones. «A Chile estamos vendiéndole también, pero, en este caso, sifones completos. Nuestra compradora es la cadena Jumbo (que acá también es cliente nuestra)», revela.
• Competencia
Markous admite que su principal competencia en el mercado interno sigue siendo el sifón retornable, de distribución domiciliaria. «Es un mercado en el que no tenemos pensado ingresar; tiene demasiadas dificultades»; y si bien declina explicar cuáles son esas «dificultades», es un hecho que buena parte de ese negocio corre por carriles informales. «De todos modos, los sifones son 30% de nuestro negocio: el resto son las gaseosas, las aguas y los concentrados de fruta», dice.
El próximo paso, sin embargo, no pasará por agregarle gas carbónico al agua (saborizada o no): están negociando con uno de sus competidores para adquirir una reputada y tradicional marca de bebidas alcohólicas, que para muchos simboliza la Argentina de hace algunas décadas. Están cerca de cerrar trato.
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