El martes, se habían salvado los índices de precios, aunque sin contar con el respaldo necesario. Ayer, la ocasión de apuntalar lo que estaba flotando se diluyó completamente. Ni vinieron señales favorables del exterior, con bajas marcadas en el Dow y el Bovespa, ni pudieron lograrse más órdenes: y la consecuencia, fue un derrape del Merval que solamente demostró cierta resistencia a no perder la línea de frontera de los 1.700 puntos. Justamente, ese nivel redondo le sirvió de mínimo al indicador, que llegó a un máximo de 1.721 puntos y terminó agonizando en los 1.701. La diferencia en contra, algo más de 1%, volviendo la situación a como era conocida desde inicios de mes.
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Un desarrollo sumamente «pesado» -insufrible por varios pasajes- más que por el retroceso en precios, por la carencia de un cúmulo de órdenes capaz de llenar los espacios que se creaban. Al hacer las cuentas, solamente $ 33,5 millones de efectivo quedaron en las arcas de la Bolsa, en segmento accionario que cubrió 7% de los totales del día.
Y en el repaso individual, ayer hubo otras especies cubriendo una baja de Tenaris que aportó al índice ponderado -con su peso específico de 30%- un descenso de 2,5%. Galicia asomó tibia, pero en alza de 0,5%, neutra Acíndar, el gran comportamiento fue para Cresud: casi en solitario, supo trepar casi 8% y siendo la suba más notoria de todos los paneles del día.
Después, Celulosa -con más de 4%- y la plaza de Boldt, con 3,5%, pusieron notas de color aunque de escaso poder de negocios. Una rueda que copió en buena medida el mal trance del exterior, dejando el detalle de volumen que se comprime: si bien fue más ortodoxo, el mostrar igual dirección que los precios. Y es poco consuelo.
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