En el mediano plazo, las luces amarillas vienen por el lado de la dinámica y composición de la inversión y también por el sector energético.
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En materia de inversión, el dato más preocupante es la desaceleración de su ritmo de crecimiento y la progresiva pérdida de calidad en su composición. La inversión, que creció 170% en los últimos cuatro años desde un nivel muy bajo, muestra año tras año una desaceleración en su ritmo de crecimiento: se expandió 38,2% en 2003; 34,4% en 2004; 22,7% en 2005; 18,7% en 2006 y, según nuestras proyecciones, crecería 13% en 2007. En el IV trimestre 2006 el crecimiento de la inversión bruta total cayó a 14% interanual (cuando en los 9 meses previos venía creciendo a una tasa de 21%) y no sólo se estancó respecto del trimestre anterior (0,2% desestacionalizado), sino que su desaceleración resultó generalizada, en construcción y en maquinaria y equipos.
A esto se agrega como otro factor de inquietudel deterioro progresivo en su calidad ya que: 1) está más concentrada en construcciones (especialmente residencial, una de las más improductivas formas de uso del capital) y menos en equipamiento empresarial; 2) las importaciones de bienes de capital « auténticos» (sin incluir teléfonos celulares ni algunos electrodomésticos) resultan aproximadamente 18% menores que las de 1998; 3) hay una participación creciente de la inversión pública --usualmente de menor productividad que la privadaen la inversión total; 4) apenas un pequeño porcentaje de las mayores inversiones en 2006 corresponde a nuevos proyectos; 5) cayó el flujo de inversiones extranjeras directas (IED) al país en 2006: 1,5% del PBI vs. 2,5% en 2005. La Argentina habría recibido el año pasado IED por apenas u$s 4.400 millones; o sea 12% menos que en 2005. Mientras tanto, en Brasil y Chile la IED creció en promedio entre 25% y 30%. En el sector energético, a su vez, la política oficial de energía «barata» para usuarios residenciales (votantes), ha provocado que la demanda vaya muy por delante del lento crecimiento de la oferta, mientras los costos industriales no dejan de crecer (por mayores tarifas y cargos extra), lo mismo que los subsidios estatales. Un cálculo conservador estima que estos últimos aumentarán más de 100% entre 2005 y 2007, superando 1% del PBI. Aquí el gobierno ha venido improvisando y aplicando un parche tras otro. Al comienzo desalentó la inversión en el sector de generación eléctrica regulando todo, y finalmente lanzó un plan para estimular nuevas inversiones con la promesa de reconocer los costos más un margen de rentabilidad.
En materia de hidrocarburos, a su vez, la política de disociar los precios internacionales de los internos (con incentivos compensatorios a la exportación de combustibles) hace que la producción, reservas y exportaciones de petróleo estén cayendo fuertemente (la producción de 2006 disminuyó 22,3% contra 1998 mientras que el horizonte de reservas se redujo de 10,6 años en 2000, a menos de 8 el año pasado). Con esta retracción, el crecimiento de la demanda debe ser cubierto con mayores importaciones, a precios más altos.
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