El secretario de Economía mexicano, Fernando Canales, junto al gobernador de Puebla, Melquíades Morales, y el representante comercial americano, Peter Allegeier, durante la ceremonia ayer de la reunión del ALCA.
La jornada inaugural de las negociaciones del primer encuentro para integrar un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a partir de enero de 2005 que comenzó ayer en Puebla, México, mostraron que en el continente hay ya dos bloques con proyectos separados. Por un lado, el Mercosur (apoyado por los miembros del Comunidad Caribeña de Mercado Común, Caricom y Bolivia) que prioriza un ritmo de liberación del comercio global para los bienes, mientras que para los servicios y las inversiones el tratamiento debería ser mediante negociaciones bilaterales (país por país). En el caso de la discusión del desmantelamiento de los subsidios agrícolas, la discusión debería ser total. Por el otro se encuentran cinco países (Estados Unidos, México, Canadá, Costa Rica y Chile), que buscan una apertura general y uniforme, y que el capítulo sobre los subsidios agrícolas se discuta exclusivamente dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Sólo quedarían dentro de los debates por el ALCA los subsidios a las exportaciones agrícolas destinadas al continente, tal como propuso el lunes Estados Unidos.
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La reunión se inauguró en una sesión a puertas cerradas donde la Argentina estuvo representada por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado. Este aseguró, al ampliar la propuesta del Mercosur, que este bloque «no está retirando ningún tema de la mesa de negociaciones, ni se opone a asumir compromisos en ningún área de discusión», sino que «lo que se propone es un formato diferente de negociación». Lo que en definitiva busca el Mercosur dentro del ALCA, es que desde enero próximo comience un proceso de apertura global del comercio de bienes (sin distinción de sectores), y con un cronograma de apertura inmediata y de 5, 10 y más de 10 años, según lo sensible que sean esos productos. En el caso de los servicios y las inversiones, deberían ser tratadas entre países, dada la disparidad de legislaciones cruzadas.
Los miembros del Mercosur exponen, además, que la inclusión de esta limitación es la clave para que los parlamentos de los diferentes países avalen el proceso de integración para que comience en 2005. Esta posición es acompañada por Bolivia y el resto de los miembros del Caricom (entre otros Bahamas, Belice, Granada, Jamaica, Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago).
Por su parte, al bloque que desde el domingo pasado formaron Estados Unidos, Chile, Canadá, Costa Rica y México se sumaron Honduras, Perú, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala y Colombia. Se trata de estados que están en plena negociación con Estados Unidos para firmar un tratado de libre comercio, con lo que el ALCA simplemente sería un paso más. La apertura comercial en el caso de los bienes debería ser, según esta posición, muy gradual y concentrándose en los productos y sectores donde ya el intercambio continental sea amplio. La sospecha por el lado del Mercosur es que los rubros en los que la Argentina y Brasil son competitivos quedarían fuera del proceso.
Para esta posición, la existencia de acuerdos bilaterales comerciales podrían mantenerse sin necesidad de alterar el comienzo del ALCA, pero deberían tender a converger en el mediano plazo. El capítulo que más separa a los dos bloques es, obviamente, el de los subsidios agrícolas. La oferta de Estados Unidos de reducir, junto con Canadá, parte de los beneficios para los exportadores de productos primarios al continente fue tomada ayer como un gesto de muy buena voluntad y como una garantía de que el ALCA comenzará en la fecha prevista. Sin embargo, el Mercosur considera que el desmantelamiento de los subsidios deber ser mayor e incluir todos los ítem, incluyendo los subsidios a los productores que destinan sus bienes al mercado interno. Para EE.UU. y Canadá, estos capítulos deberían ser negociados dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y separados de la marcha del ALCA.
Más allá de las separaciones en todos estos temas, quedó también ayer en claro que el proceso de negociaciones tiene ítem donde hay acuerdos generales. El más importante es el compromiso para implementar leyes de propiedad intelectual que sintonicen en todo el continente, medida que, por otro lado, fue pedida «sine qua non» por Estados Unidos para que haya un ALCA. También hay acuerdo en la posibilidad de implementar un cronograma de apertura para el mercado de compras gubernamentales, aspecto que se vincula directamente a las licitaciones públicas.
Hay coincidencia en el mecanismo de solución de controversias, la aplicación de políticas comunes de antidumping y derechos compensatorios y en el marco institucional general que debería tener el ALCA.
Las negociaciones continuarán hoy y se extenderán hasta el viernes. Ese día se firmará un Acta de Puebla, donde quedará definido el cronograma para el resto de 2004 y que llevará a que se firme el comienzo del proceso de integración continental en enero del año próximo.
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