El gobierno alemán ayer le dejó claro a Roberto Lavagna que aún está lejos de hacer explícito su apoyo a la Argentina en las negociaciones que mantiene con el FMI, aunque aseguró que no pondrá trabas en las conversaciones. Sin embargo, los empresarios germanos que se reunieron con el titular del Palacio de Hacienda se mostraron preocupados por el futuro de la Argentina y admitieron que aún subsisten reparos a la hora de pensar seriamente en volver a invertir en el país.
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Lavagna aseguró, luego de reunirse con el ministro alemán de Economía, Hans Eichel; y de Trabajo, Wolfgang Clement, que este país europeo «no sólo no bloquea ningún acuerdo entre la Argentina y el FMI, sino que está dispuesto a colaborar para que la situación se resuelva». Sin embargo, Lavagna reconoció que como primera conclusión dentro de su gira por Europa, existen «muchas dudas de carácter político sobre la Argentina». Sobre este tema, el ministro afirmó: «Entiendo que la situación política argentina en este período preelectoral despierte muchas dudas, pero también que es imposible predecir qué partido vencerá en las urnas y garantizar una forma de gobierno».
Desde el país europeo se le aseguró al argentino que, más allá de las dudas puntuales, no hay ninguna posición política o económica contraria a que la Argentina logre un apoyo con el Fondo ni que sea una decisión administrativa del gobierno de Schröder el rechazar cualquier posibilidad de firmar un acuerdo definitivo con el organismo financiero. Sí se reconocieron muchas dudas por parte de Eichel, sobre todo ante las verdaderas posibilidades de la Argentina de cumplir lo eventualmente firmado con el Fondo una vez que Eduardo Duhalde entregue el gobierno a su sucesor.