Alberto Alvarez Gaiani (COPAL) y Héctor Méndez, presidente de UIA.
Como se preveía, las empresas alimentarias salieron a protestar a viva voz contra la eliminación de reintegros a la exportación para unos 200 productos de ese sector dispuesta la semana última por el ministro Roberto Lavagna. En un escueto comunicado divulgado ayer por la tarde, la poderosa COPAL (Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios), que preside Alberto Alvarez Gaiani, expresó «su preocupación por las graves consecuencias que tendrá para el sector agroalimentario la Resolución 616, que suspende los reintegros a las exportaciones de alimentos.» El documento agrega que «en una reunión en la que participó el presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, el titular de la COPAL, Alberto Alvarez Gaiani, manifestó su preocupación por el cambio de reglas de juego que implica la medida y las consecuencias que ésta tendrá en las inversiones».
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El tercer y último párrafo del comunicado advierte que «la suspensión de los reintegros afecta mucho la competitividad de las industrias del sector, en especial las de mayor valor agregado, ya que los reintegros no son ni un subsidio ni un privilegio, sino una devolución de impuestos, aceptada internacionalmente y que permite atenuar la competencia desleal en el mercado mundial».
El texto del comunicado surgió efectivamente de una prolongada reunión que mantuvieron en la sede de la central fabril Héctor Méndez, Alvarez Gaiani, Juan Carlos Sacco (gráficos), Federico Nicholson (Ledesma), Adrián Kaufmann Brea (Arcor, COPAL), José Ignacio de Mendiguren (indumentaria) y Luis González Estévez, entre otros directivos de la casa. El tema central de la charla fue justamente cómo hacer para protestar y a la vez no irritar a los funcionarios de Economía.
Después, varios de ellos marcharon al Palacio de Hacienda para reunirse con el secretario de Coordinación Técnica Leonardo Madcur, a fin de intentar que la cartera económica revea al menos en parte lo que los empresarios consideran un «castigo injusto a una de las industrias más dinámicas del país», según una fuente sectorial. En la resolución de marras se eliminan reintegros por exportación a 200 «posiciones arancelarias» (categorías de productos), todas ellas alimentarias, entre las que se cuentan carnes, pescados, leche, quesos, yogures, huevos, miel, hortalizas, café, té, yerba, arroz, harina y aceites.
Es obvio que, del comunicado dado ayer, se desprende que las alimentarias -como vienen haciendo casi todas las organizaciones empresariales- se cuidan como en misa de suscitar las iras oficiales. Sin embargo, también es obvio que un pedido como el que llevaron los industriales a Economía, o sea dar marcha atrás en una medida que el ministro considera estratégica para combatir la inflación, no podrá despertar simpatías en un gobierno de por sí susceptible ante la crítica.
La eliminación de los reintegros a la exportación de alimentos, sin embargo, podría tener el efecto contrario al buscado por Lavagna, dado que los empresarios podrían sentirse «obligados» a aplicar aumentos a los precios internos para compensar los ingresos provenientes de esos reintegros. Esos reintegros rondaban los u$s 114 millones anuales.
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