18 de abril 2007 - 00:00

Alpargatas debe explicar su venta a los inversores

A pesar del requerimiento de la Bolsa porteña, Alpargatas no informó el precio que pagará la brasileña Alpargatas Sao Paulo -subsidiaria del grupo Camargo Correa- por 31,45% de las acciones de la textil. En una nota remitida al organismo bursátil, la empresa que preside José López Mañán dice que lo hará en cuanto los accionistas vendedores le informen.

Tal como adelantó ayer este diario, los fondos que controlan Alpargatas firmaron una carta de intención con los brasileños para venderles sus tenencias accionarias, que suman el citado porcentaje. La operación está sujeta a la aprobación de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y supuestamente a un «due dilligence» que en realidad ya viene practicándose desde mediados de marzo.

La Bolsa también preguntó por el precio de referencia de las acciones a vender, la cantidad de acciones que emitirá Alpargatas en función del programa de canje de deuda y -sobre todo- si Sao Paulo Alpargatas hará una oferta por el restante 68,55% de las acciones que aún flotan en la Bolsa.

Las versiones más verosímiles indican que los brasileños difícilmente lancen una OPA por el «float» de Alpargatas, sobre todo porque tampoco lo hicieron al adquirir Grafa (hoy rebautizada Santista Textil). Todas estas informaciones, según el comunicado de Alpargatas, «toda vez que el directorio de esta sociedad no posee otra información que la brindada, trasladaremos la inquietud a los accionistas involucrados y, de inmediato, cuando éstos den su respuesta, la haremos conocer a esa asociación».

Del otro lado de la frontera, los medios brasileños siguen regodeándose con el hecho de que empresas de su país adquieren naves insignia de la industria argentina, como Alpargatas ahora, y antes Pérez Companc Energía (por Petrobras), Loma Negra (también por Camargo Correa), el frigorífico Swift (por Frigoboi), Quilmes (por AmBev), Acíndar (por Belgo Mineira), la filial local de Reebok (por Grendene) y otras como la posible compra de Aceros Bragado por Gerdau. Desde el fin de la convertibilidad hasta la fecha -sin contar lo que se pagará por Alpargatas, cifra que aún es un misterio-, empresas de Brasil llevan invertidos más de u$s 2.200 millones en compras y fusiones en la Argentina. Obviamente, no hay registro de operaciones similares en sentido inverso, lo que podría prenunciar que en el mediano plazo ya no habrá «guerras comerciales» entre los socios del Mercosur: apenas reuniones de directorio en las que los accionistas brasileños decidirán cuál de las filiales (la argentina o la brasileña) produce qué cosa y en qué cantidades.

  • Fondos de EE.UU.

    Alpargatas, al menos en su control, ya no era argentina desde hace mucho: los fondos que venden, Newbridge Latin America, Long Bar Argentina LLC, Columbia HCA Master Retirement Trust y OCM Opportunities Fund son todos estadounidenses. Como parte de su plan estratégico, Camargo Correa abrirá oficinas en varios puntos de América para iniciar el lanzamiento internacional de la marca Topper, uno de los objetivos principales en la compra de la textil argentina. Según adelantó este diario hace varios meses, la intención es reproducir con Topper en los mercados de indumentaria y calzado deportivo, el arrollador éxito que tienen con sus ojotas Hawaianas, que también se fabricarán en la Argentina.

    La curiosa parábola de «las dos Alpargatas», entonces, está a punto de cerrarse. Tanto la argentina como la brasileña (y hasta la uruguaya, que entró ayer en el «paquete») fueron fundadas por el británico Robert Fraser en 1883 y 1907, respectivamente, cuyos herederoslas unificaron en la década del 30, dándole el control a Buenos Aires. Eran, claro, otros tiempos y la Argentina tenía un PBI superior al de Brasil.

    Alpargatas Argentina arrancó con la crisis -de la que recién está saliendo y que casi la lleva a la desaparición- a principios de los 80; por entonces debió vender activos para sobrevivir y entre ellos estuvo Sao Paulo Alpargatas, comprada por Camargo Correa. En la operación se incluyó la licencia -sólo para Brasil- de la marca Topper, que llegó a vestir a las selecciones de fútbol y de vóley de ese país. Sin embargo, su desarrollo internacional se vio frenado por la doble tenaza de la crisis de la Alpargatas argentina y el hecho de que su «hermana» brasileña no podía hacerlo por no tener la licencia.

    Ahora esas dificultades terminaron, con la reunificación de la familia, pero en la casa de la «hermana» que nació menor (tanto por edad como por patrimonio), pero que a lo largo de los años superó a su «hermana mayor» hasta desheredarla.
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