Alsogaray: no hay moneda y podría volver la inflación

Economía

Rompió el silencio después de dos años y volvió a ser polémico y directo como siempre. Dijo que pocos políticos en la historia se animaron a violentar la confianza como se hizo aquí. Opinó que hoy la Argentina no tiene moneda y que "así el país no funciona", y anunció que "la inflación puede desatarse". Reconoce que "lamentablemente la convertibilidad generó la recesión y la desocupación de 25%" y calificó a Cavallo como "un tecnócrata". Según su visión, "todo comienza a desmadrarse cuando a De la Rúa se le ocurre nombrar a Machinea.

Alvaro Alsogaray rompió un largo silencio de más de dos años, en los que evitó hablar públicamente sobre economía y se dedicó a analizar la crisis argentina como mero observador. Ayer dio por terminado ese período de su vida y volvió a opinar y a involucrarse en la situación política y económica del país. Las principales declaraciones de Alvaro Alsogaray en esta reaparición pública fueron las siguientes.

Periodista:
¿Cómo vivió la crisis política y económica de los últimos años?

Alvaro Alsogaray: No le digo nada nuevo al afirmar que vivimos una crisis de características excepcionales y únicas; donde se llegó a violar principios básicos de una República que pocas veces se vio en la historia moderna. Simplemente llegamos al límite. Pero lo más importante que se violentó, casi terminalmente, es la confianza; el valor más caro que debe respetar una sociedad. Pocos políticos en la historia se animaron a violentar y confiscar tan irresponsablemente los derechos de propiedad como lo que se dio en los últimos tiempos en este país.


P.:
¿Cómo se recupera ahora la confianza?

A.A.: No se sale con medidas aisladas sino discutiendo en conjunto cómo reformar problemas estructurales de la economía.


P.:
Si tuviera que comenzar a trabajar en un tema concreto para reconstruir la economía, ¿por cuál empezaría?

A.A.: Por la moneda. La Argentina hoy no tiene moneda, y así un país no funciona.Aquí se inmovilizaron depósitos y se le quitó el dinero a la gente. Además se le reemplazó la moneda a gran parte del público con papeles como los LECOP, los patacones o el resto de las cuasimonedas. Por otro lado hay una política de intervención mal manejada por el Banco Central que está actuando de una forma dirigista. Y le aseguro que no hay peor problema para una sociedad republicana que no tener moneda. Carlos Marx, en «El Capital», dijo que «si queréis destruir a la sociedad burguesa, primero hay que destruir su moneda». Esto es lo que pasó en la Argentina.


P.:
¿Si tuviera que ir hacia atrás en el tiempo y pensar cómo y cuándo comenzó esta crisis, dónde encontraría el inicio?

A.A.: Básicamente la situación comienza a desmadrarse cuando llega al poder Fernando de la Rúa y no tiene mejor idea que tocar el modelo, aumentar impuestos y nombrar a José Luis Machinea para que maneje la economía. Nunca se le iba a creer a Machinea. Siempre iba a ser la persona que nos había llevado a la hiperinflación con Raúl Alfonsín. Inevitablemente Machinea navegó como podía, no tuvo éxito y lo debieron reemplazar por Domingo Cavallo.


P.:
¿Qué pasó con Cavallo?

A.A.: Por su prestigio previo tuvo un principio de apoyo, pero se equivocó rápido y la gente dejó de creer en él. Comenzó un rápido retiro de dinero de los bancos y la historia termina con la retención de los depósitos. Entramos allí en otro régimen. El de violación del derecho de propiedad que exige la disponibilidad del dinero. La gente deja de creer violentamente y Cavallo renuncia y arrastra a De la Rúa.


P.:
¿Usted hubiera tomado la decisión de implementar el «corralito» o el «corralón»?

A.A.: Nunca.

P.: ¿Fue correcta la decisión de devaluar?

A.A.: No en la forma en que se hizo, intentando fijar primero un precio y luego implementando políticas intervencionistas. El precio del dólar lo fija el mercado. Más tarde o más temprano termina pasando esto. Los que van en contra de esto, lo único que logran es que no funcione la moneda, y luego no funcionan muchas cosas de la economía.


P.:
Desde la UIA se defendió en los últimos días la necesidad de mantener un tipo de cambio alto como garantía del crecimiento ¿Coincide con esta visión?

A.A.: Históricamente siempre hubo industriales de algunos sectores que creyeron que con este tipo de políticas se facilitan las exportaciones y se garantiza la reactivación. Es incorrecto. Si bien aumentan algunas exportaciones, esto se logra al costo de una caída en los salarios reales y de una mayor recesión.


• Confianza

P.: ¿Qué es lo que garantiza entonces el crecimiento?

A.A.: La reactivación sólo viene si hay confianza, inversión de capitales y aumento de la competitividad. Esto es lo importante. Un dólar alto lo único que provoca es frenar el crecimiento.


P.:
Por lo menos en los últimos meses parece controlada la inflación...

A.A.: No es así. Hay una inflación reptante o oculta; que puede desatarse en cualquier momento. Mire, inflación significa la emisión de moneda sin respaldo, que no es reabsorbida por los métodos correctos. Esto obliga a emitir más, porque los precios suben y se necesita más moneda. Si por un día a otro, por redescuentos, o simple emisión por problemas fiscales, sin que crezca la demanda de moneda de los particulares, vamos a caer en la inflación. Es lo que le dije al final del gobierno de Alfonsín y lo que puedo repetir ahora.


P.:
A la distancia, ¿qué opina de la convertibilidad?

A.A.: Lamentablemente hay que decir que gran parte de la inflación, la recesión y de la desocupación de 25% es culpa de la convertibilidad. En un primer momento fue un éxito, porque llevó a la convicción psicológica de la sociedad de que un dólar valía un peso. Pero luego, fundamentalmente en el segundo gobierno de Carlos Menem, hubo serios problemas fiscales que hacían imposible sostener el uno a uno. Luego, el uno a uno existía sólo en la cabeza de un ministro, mientras la economía decía otra cosa.


• Creación psíquica

P.: ¿En ningún momento de la década del '90 pensó en salir de la convertibilidad?

A.A.: Sí. Le propuse a Carlos Menem a mediados de la década analizar este asunto, pero Cavallo se opuso porque creía que se destruiría su creación psíquica.


P.:
La Argentina entró en default. ¿Cómo se recompone la relación con los acreedores?

A.A.: Va a ser duro. A comienzos de la gestión de Menem, teníamos un procedimiento para terminar con la deuda, a partir de la venta de empresas del Estado. Negociamos con los acreedores, que en esos momentos eran bancos, y solucionamos el problema. Ahora la situación es diferente porque la deuda está en manos de tenedores de bonos desparramados ¿Cómo se hace para discutir? Es una situación muy grave, y no sé cómo la clase política piensa encarar el problema. Pero es fundamental dejar de esconderse y enfrentar la situación, porque no podemos seguir viviendo mucho tiempo más buscando la limosna del FMI. Sinceramente, es increíble que hayamos llegado a esto. La Argentina tiene minería, alimentos, servicios, una industria importante; no tuvimos guerras o catástrofes naturales. Es sinceramente inexplicable. Han sido los gobiernos los que hicieron muy mal las cosas; desde Perón en el '55 hasta hoy.


P.:
¿Incluyendo a Carlos Menem?

A.A.: En el primer período intentó una reforma real y liberal. No fue riguroso, pero por lo menos se inspiró en políticas serias. Privatizó, liberalizó mercados y el país creció. Fue el mejor momento de la Argentina en décadas. Sin embargo en el segundo período comenzaron los problemas y los responsables de la economía no estuvieron autorizados para continuar con las reformas.


P.:
¿Qué responsabilidad tiene Eduardo Duhalde en la crisis?

A.A.: No quisiera criticar al actual gobierno, ya que simplemente es de transición y sólo puede dedicarse a apagar incendios. Ahora, es un análisis aparte si los apaga bien o mal. Duhalde no puede hacer mucho más, lo importante es lo que hará el próximo gobierno.

P.:
Muchos dicen que Domingo Cavallo y Ricardo López Murphy son una especie de herederos suyos...

A.A.: Eso lo vivo como una preocupación (risas). Cavallo tuvo votos porque mucha gente de la UCeDé lo eligió porque no vio otra cosa. Pero Cavallo no es liberal. Demostró ser un tecnócrata que como tal podía tomar para cualquier lado, y eso es lo que finalmente hizo. Pero la verdad es que el espacio de Cavallo no lo creó él sino nosotros.


P.:
¿Qué pasa con López Murphy?

A.A.: Es un hombre preparado y trabajó bien en FIEL. Pero por ahora, no se lo puede considerar como heredero de este espacio.


P.:
Usted fue muy crítico de la gestión de Raúl Alfonsín y de la posición política del ex presidente. ¿Cómo lo juzga ahora?

A.A.: Simplemente es un radical.Alfonsín tuvo su momento y lamentablemente perdió su prestigio de hombre que colaboró para retornar a la democracia. Su gobierno terminó con una hiperinflación que casi destruye la República. Luego se hizo socialista y se dedicó a boicotear a De la Rúa.


Entrevista de Carlos Burgueño

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