EL RASTRO: La política distributiva prosigue al rojo vivo: proponía dispersar el saldo de «ajuste». Y las cifras acumuladas, un total de $ 340,9 millones, adjudicarlas como otro dividendo en efectivo. El inversor, en el mejor de los mundos con ella (el tema es que no decaiga el ritmo de ganancias, para sustentar el circuito).
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