Para el 2004 el BID espera un crecimiento económico más fuerte, con una tasa promedio del 4%.
Si hay una guerra prolongada las variables cambian y pueden tornarse negativas, sobre todo si el precio del petróleo sube aún más, explicó Iglesias.
Las previsiones del BID son más pesimistas que las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en septiembre pasado proyectaba un crecimiento promedio de 3,0% para América Latina y el Caribe en 2003, después de una contracción de 0,6% en 2002. Este organismo debe actualizar esas proyecciones en abril próximo.
El economista jefe del BID, Guillermo Calvo, recordó que después de la Guerra del Golfo Pérsico, en 1991-92, América Latina se benefició de una expansión económica, a pesar de que Estados Unidos cayó en una breve recesión.
"Es posible y hasta probable que vuelva a ocurrir lo mismo, siempre dentro del escenario de una guerra de corta duración", manifestó.
Calvo señaló que, a pesar de la desfavorable situación económica internacional y la crisis que atraviesan la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, las tasas de riesgo y de interés para la región han venido bajando gradualmente, y algunos países han podido colocar empréstitos a tasas atractivas en los mercados de capitales.
Los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de los 46 países miembros del BID pasarán revista a la situación económica latinoamericana en la 44 asamblea anual del banco, que se efectuará del 20 al 26 de este mes en Milán, Italia.
Los miembros prestatarios del BID son 26 países de América Latina y el Caribe, que entre todos poseen el 50,02% de las acciones y poder de voto.
Los otros accionistas son Estados Unidos, Canadá, Japón, Israel y 16 países europeos.
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