Aunque el precio de las acciones no lo reflejara, ya que en lo peor del día apenas si caían 0,64% según el Promedio Industrial y 1,27% de acuerdo con el NASDAQ, la sensación para muchos en la primera media hora de operaciones era que literalmente "el mundo se venía abajo". La advertencia de un futuro no muy venturoso para la división de "chips" de la firma holandesa de productos electrónicos Philips (según algunos un anticipo de lo que podrían reportar Intel y Yahoo!), pero por sobre todo la inédita suba del petróleo a los u$s 54,45 por barril, parecían haber borrado cualquier atisbo de optimismo en los inversores. Tanto era así, que a pesar de que las estimaciones son que el PBI mostrará un crecimiento de 4,5% cuando se difundan los últimos datos el día 29, la palabra "recesión" comenzó a circular como hace mucho tiempo no lo hacía. De improviso y sin que mediaran más razones que las propias de la oferta y la demanda, antes del mediodía el precio del crudo comenzó a perder terreno y para cuando cerraba el Nymex, una hora antes que el NYSE, el barril había perdido 2,1% sobre su valor del viernes, quedando en u$s 52,51. Tal vez lo más llamativo es que a pesar de esto último, de la suba de Johnson & Johnson y de los buenos números que Intel y Yahoo! reportaron luego del cierre, cuando sonaba la campana el Dow continuaba retrocediendo 0,05% estacionándose en 10.077,18 puntos, mientras el NASDAQ cedía 0,19%. Es cierto que hoy tal vez las cosas se "ajusten" un poco más, pero los magros 1.300 millones de papeles transados en el mercado tradicional y los 1.500 del electrónico, hablan que ayer volvió a primar la desconfianza.
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