Desde octubre todos los jubilados y pensionados comenzarían a cobrar sus haberes a través de cajeros automáticos. Para eso los bancos les abrirán cuentas especiales, sin costo, y les entregarán tarjetas de débito que servirán para retirar sus fondos de los cajeros, para realizar compras con esas tarjetas y para pagar servicios e impuestos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La norma, anunciada por Domingo Cavallo hace algo más de un mes, está en su etapa final, y el Banco Central ya tiene un proyecto para poner en marcha el sistema. Los puntos destacados del proyecto que tiene el Banco Central, al que accedió Ambito Financiero, son los siguientes: Aperturas de cuentas: los bancos deberán abrir las cuentas a los jubilados antes de octubre.
Costo: no tendrán costo por ningún concepto cuando se acuerden con los jubilados las cuentas con prestaciones mínimas. Aun así, algunas entidades podrán convenir el pago de intereses sobre los saldos de sus cuentas con los jubilados cuando éstas superen un importe mínimo determinado por cada banco.
Condiciones mínimas: estas cajas de ahorro servirán para que los jubilados puedan realizar otros depósitos, pero para que sean sin costo se permitirá hasta una extracción por las ventanillas y hasta cuatro a través de los cajeros automáticos. Sólo podrán realizarse hasta cuatro extracciones por ventanillas si las sucursales adonde los jubilados tengan sus cuentas no cuenten con un cajero automático.
Si los jubilados deciden hacer más extracciones que las «mínimas», entonces las cajas de ahorro tendrán costos fijados libremente por cada entidad. Para estas cuentas sin costos, los bancos no estarán obligados a emitir periódicamente los resúmenes de cuentas. En lugar de eso, a requerimiento del titular de la cuenta, los cajeros automáticos deberán informar un resumen donde conste el saldo y los diez últimos movimientos.
Tarjetas: serán sin costo para los jubilados. Esas tarjetas servirán para pagar en los supermercados, los comercios adheridos y para realizar débitos directos de servicios públicos y privados («sin límite de adhesiones» dice el proyecto del Central) y de impuestos. Para evitar los cuellos de botella en los bancos, los jubilados actuales recibirán sus tarjetas en el transcurso de tres meses desde la apertura de la cuenta. Los nuevos jubilados, en cambio, recibirán las tarjetas de inmediato. Eso sí:
Titulares: tanto las cuentas como las tarjetas estarán abiertas, sin excepción, a nombre de los jubilados. De todos modos, podrán abrirse cuentas junto con otras personas (técnicamente, orden indistinta) en el caso de existir un apoderado, un tutor o curador. Las tarjetas también vendrán a nombre de los jubilados. Sin embargo, en el caso de que el dueño de la cuenta decida pedir una tarjeta adicional a nombre de otra persona, los bancos podrán entregarlas pero con costo para los beneficiarios.
Controles: los bancos sólo tendrán que velar por el buen funcionamiento de las cajas de ahorro y de las tarjetas, sujetas al control del Banco Central. Eso significa que el control sobre la supervivencia de los jubilados (es decir si corresponden o no las acreditaciones) quedarán a cargo de la ANSeS. De todos modos, los beneficiarios (o bien los apoderados o tutores) deberán presentarse mensualmente en los bancos para firmar los recibos de haberes. El dato es claro: quien no firme el recibo en el banco, dejará de recibir su prestación durante los meses subsiguientes y será citado a informar sobre su situación en la ANSeS.
Dejá tu comentario