La Secretaría de Coordinación Técnica a cargo de Leonardo Madcur anunció ayer la aprobación de la fusión entre Arcor y Bagley, la división galletitas de la francesa Danone. La operación había sido adelantada por este diario el 3 de marzo de este año; pocos días después ambas alimentarias comenzaron el trámite ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), organismo que preside Ismael Malis pero que reporta a Madcur. Este funcionario, según versiones, tenía en su poder el dictamen positivo de Malis desde hace un par de semanas, pero ayer dio a conocer un comunicado informando de la aprobación del «merger». La fusión abarca no sólo las operaciones en la Argentina sino también las de Brasil y Chile, donde ambas empresas tienen fuerte presencia. Esos países ya habían aprobado la operación. En Brasil, Arcor-Danone tiene 10% del mercado, lo que la ubica segunda; en Chile son terceros.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La salida de Danone del negocio de las galletitas es una decisión estratégica global, dado que dentro de sus actividades era el que exhibía menor crecimiento de todas sus líneas de negocios. Lo contrario a sus lácteos y sus aguas minerales (de las cuales Evian es su «nave insignia»).
De resultar de la operación surgirá un gigante del sector que tendrá más de 42% del mercado de galletitas. En la nueva sociedad, el holding que preside Luis Pagani poseerá 51% del capital y Danone el restante 49%; el convenio establece «puts» y «calls» ( opciones de compra y venta cruzadas), pero que sólo podrán ser ejercidas en circunstancias muy puntuales: que se produzca un cambio de control en alguno de los dos socios (que en el futuro se venda la mayoría accionaria de Arcor o de Danone a un tercero) o que alguno de ambos quiebre.
La inexistencia de opciones con un plazo determinado de vencimiento hace que la posibilidad de que Danone se retire de este negocio pase por una nueva negociación en el futuro. Los franceses conservarán en la Argentina su «core business»: los lácteos (leches saborizadas, quesos y yogures marca La Serenísima, Danone, Danonino, Ser) y las aguas minerales ( Villavicencio, Villa del Sur, San Francisco, Ser).
En la transacción, además, Arcor aportó u$s 16 millones: luego de un prolongado «due dillegence» (contable, legal, fiscal), los contadores y los abogados de ambos grupos (el estudio de Danone es Marval O'Farrell & Mairal; de hecho, uno de sus socios, Fernando Aranovich, es el presidente del directorio) determinaron que ésa era la suma que faltaba para que los activos -plantas fabriles- que aportaba Arcor alcanzaran a 51% del capital de la nueva empresa, que comenzará a funcionar a partir de enero del año próximo.
Arcor-Danone superará a Kraft Foods en participación de mercado; la estadounidense subsidiaria del grupo Altria (ex Philip Morris) tiene hoy alrededor de 35% del mercado de galletitas. Según el comunicado de Economía de ayer, «esta concentración se traducirá en una alianza estratégica entre Arcor e Inaral (en su carácter de accionista controlante de Arcor) y Groupe Danone (en su carácter de controlante en forma indirecta de Danone) para desarrollar en forma conjunta las actividades correspondientes al negocio de galletitas, pan dulce, barras de cereal, alfajores, minitortas y snacks». Quedan excluidos, obviamente, los negocios de lácteos, aguas y golosinas que seguirán siendo desarrollados de manera separada. Arcor-Danone tendrán 40% del mercado, por lo que el organismo agrega que la operación «fue autorizada por cuanto sus efectos en el mercado no revisten entidad como para que puedan resultar en un perjuicio a la competencia y por tanto al interés económico y de los consumidores».
Las marcas de Bagley, que a partir de enero fabricará Arcor, son entre otras las Opera, Traviata, Salvados, Sonrisas, Criollitas, Chocolinas, Panchitas, Lía y Hogareñas; los alfajores Bagley Blanco y Negro y los snacks Rex. En total la empresa facturará u$s 300 millones anuales, producirá unas 255.000 toneladas de alimentos.
Dejá tu comentario