Aprovecha De la Rúa cita papal para lanzar seguro de desempleo
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Discurso
Adjudicó gran parte de los problemas que enfrenta el país a «la discriminación e injusticia» que sufren por la falta de apertura económica de los grandes mercados y reclamó «reglas de juego claras y leales» para poder superar la situación.
Sobre las posibles soluciones para enfrentar la pobreza y el desempleo, el Presidente puso de relieve el nuevo subsidio para jefes de hogares desempleados que lanzó su administración, aglutinando todos los planes de trabajo vigentes, con el propósito de atender las dificultades de los sectores más desprotegidos.
Ese subsidio, cuyos detalles explicará hoy a Juan Pablo II, entrará en vigencia en julio próximo -según algunas estimaciones oficiales-y abarcará a más de 200.000 familias, que recibirán alrededor de $ 160 mensuales.
También en su discurso ante las autoridades de la Universidad Gregoriana, De la Rúa describió las dificultades sociales de los países de América latina e insistió en su crítica a la discriminación que reciben de parte de las grandes potencias mundiales.
Trazó, además, un crudo panorama de las desigualdades sociales de naciones en las que, dijo, conviven «villas miseria y favelas lindando con espléndidas residencias».
En esa misma línea de la disertación, que llevó el título de «Universidad, justicia y bien común», el Presidente habló de «las situaciones estructurales de pobreza, el peso del endeudamiento irresponsable y las barreras proteccionistas» que afectan a los países en vías de desarrollo.
Pero también dedicó un párrafo especial a la «corrupción institucionalizada que destruye la cultura del trabajo y el tráfico de armas y estupefacientes» que, según reclamó, «deben ser sanados» para poder avanzar en un proceso de crecimiento y desarrollo.
«En América latina hay hambre y sed de justicia largamente esperada», dijo, más adelante, recordando palabras del propio Juan Pablo II.
Tras su visita a la Universidad Gregoriana, el jefe del Estado se trasladó junto a su familia y su comitiva a la Iglesia Argentina de Roma para participar de la misa que ofreció el obispo argentino Leonardo Sandri, sustituto para los asuntos generales de la Secretaría de Estado del Vaticano.
De la Rúa y Adalberto Rodríguez Giavarini leyeron dos textos durante la ceremonia religiosa, tras lo cual Sandri ofreció una homilía en la que pidió «optimismo» a los argentinos frente a la crisis político-económica que enfrenta el país.
El obispo también pidió que «la sabiduría, prudencia y firmeza» guíen al Presidente para llevar adelante su gobierno «en estos momentos difíciles» y destacó que «lo más importante» para las autoridades es garantizar «el bien común, sobre cualquier otro plan o decisión».
De la misa de acción de gracias también participaron numerosos sacerdotes y religiosos residentes en Roma, que concurrieron a saludar a De la Rúa, además de los ex nuncios apostólicos en la Argentina, Pío Laghi y Ubaldo Calabressi.
La misa fue animada por un grupo de sacerdotes provenientes de la región argentina de Cuyo, que entonaron canciones folklóricas. Los presentes participaron después de la misa de un cóctel en la sacristía de la Iglesia Argentina.




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