Hoy en EE.UU. quedará legalmente habilitada la oferta argentina por el default. Sólo restará presentar ante la SEC, la Comisión de Valores de ese país, los detalles de los nuevos bonos que reemplazarán a los que hoy están en cesación de pagos. El interrogante ahora pasa por saber qué porcentaje de adhesión tendrá la propuesta argentina entre los bonistas. En el mercado financiero estiman que, sin introducir mejoras, como un pago en efectivo, será aceptada por entre 50% y 60%. El gobierno dice que tiene asegurado 65%. El ex presidente del Banco Central Mario Blejer fue más optimista y estimó 80%. En el Fondo Monetario ya advirtieron al equipo económico que, para que sea aprobada la operación, debe ubicarse entre 80% y 85%. Lo cierto es que el equipo económico está cerca de llegar a un acuerdo con las AFJP. Lo que aún el gobierno ignora es lo positivode lograr la mayor adhesión posible, más allá de que sea un pedido del FMI. No sólo por los juicios que se evitan (tómese en cuenta que si 20% no acepta, son u$s 20.000 millones en demandas judiciales), sino también por la confianza que generará en inversores, locales y del exterior. Hay algo que es cierto: por más que se arregle con acreedores, con fallos como los recientes de la Corte Suprema y medidas antiempresa, como subir impuestos y duplicar las indemnizaciones por despidos, las inversiones que llegarán no serán muchas. De todas maneras, un entendimiento con un elevado número de bonistas será una importante señal para mostrar que en algo se está cambiando. Se entra, desde ahora, en la última etapa de un proceso clave para el país: en noviembre se lanzará la oferta y recién en enero se cerraría.
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