La Cámara de Diputados aprobó ayer una parte de la "superley" que pidió Domingo Cavallo. Hasta el artículo 10 estaban todos los legisladores de acuerdo. Había diferencias en cuanto a aplicar el impuesto a las transferencias bancarias a tarjetas de crédito y cajas de ahorro, excepción hecha de las que se utilizan para pagar sueldos. Esos temas se debatirán el miércoles próximo. De acuerdo con lo aprobado anoche, únicamente los cheques en cuentas corrientes tributarán 0,6%. Este impuesto que retienen los bancos y le llega al cliente en el resumen mensual de la cuenta corriente se podrá deducir del pago de Ganancias, IVA y monotributo. Entre los artículos aprobados anoche -y que hoy trataría el Senado-estaba el que obliga a pagar con cheques cualquier operación que supere $ 1.000. También se incluyó lo que Cavallo acordó con los gobernadores: no girar menos dinero por coparticipación del que se envía ahora a las provincias. Los diputados pidieron incluir un anexo en la ley donde taxativamente se disponga que no se privatizará el Banco Nación. Otro artículo que se aprobó es el que otorga facultades al Poder Ejecutivo para cambiar la Ley de Ministerios, crear exenciones impositivas y bajar impuestos. La reforma a los estatutos de los empleados públicos quedó para la semana próxima, cuando se intentarán imponer reformas a la "superley".
La Cámara de Diputados aprobó anoche el primer tramo del paquete de medidas pedido por Domingo Cavallo, conocido como ley de competitividad, en medio de un clima enrarecido por las versiones que circularon por los mercados y la fuerte caída de la Bolsa, los bonos y el alza del riesgo-país. Quizás esos ingredientes colaboraron para que finalmente a las 21 los diputados decidieran cerrar un acuerdo y entrar al recinto a comenzar el tratamiento de la ley. El consenso logrado minutos antes de la sesión, y bendecido por Domingo Cavallo, permitió armar una agenda que incluyó: sancionar el proyecto hasta el artículo 10, es decir, aprobar los que crean el impuesto a los débitos bancarios realizados por cheques en cuenta corriente. Quedó pendiente de definición para la sesión del próximo miércoles la inclusión en el impuesto de las operaciones con tarjetas de crédito y cajas de ahorro -con excepción de las que se utilizan para los sistemas de plan sueldos-siempre que se llegue a un acuerdo entre los bloques. Este impuesto será de 0,6% y podrá deducirse de la liquidación de IVA, Ganancias o monotributo. Además, anoche se incluyó la obligación a realizar por medio bancario, como el cheque, toda operación o pago superior a $ 1.000, otorgar al gobierno la facultad para modificar la Ley de Ministerios y para crear exenciones y disminuir tasas e impuestos, este último por sugerencia del demócrata mendocino Carlos Balter. Además, a pedido de los gobernadores, se incluyó una cláusula por la que se garantiza que la coparticipación de impuestos no será menor a la girada a las provincias en la actualidad. Ese tramo se incluiría en una norma aparte que hoy podría convertir en ley el Senado. El resto del proyecto, es decir la delegación de facultades en materia laboral, de reforma del Estado y de emergencia de la economía, quedará conformado en un proyecto aparte que será tratado el miércoles con o sin despacho de comisión, según marchen las negociaciones. Antes de llegar a este punto los aliancistas pasaron por un maratón de reuniones y negociaciones con el equipo de Cavallo y el gobierno, más precisamente con Horacio Liendo y Chrystian Colombo, para intentar un acuerdo en los cambios a introducir al proyecto. Finalmente esa negociación, que anoche continuaba, quedó para ser definida antes de la semana próxima, ya que los cambios más fuertes que se proponen están en los últimos tres artículos de la ley.
Discusiones
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Las discusiones entre los diputados y el Ejecutivo comenzaron ayer al mediodía en la Jefatura de Gabinete. El radical mendocino Raúl Baglini y el catamarqueño Horacio Pernasetti corrieron hasta la Jefatura de Gabinete para discutir la situación con Colombo. El tema era consensuar cambios para hacer más digerible la delegación de facultades tanto a la Alianza como al peronismo, que debió aportar el número suficiente para constituir la Cámara en Comisión e iniciar el tratamiento.
Más tarde se les sumó el frepasista Marcos Makón en una segunda reunión. La presencia de Baglini, un radical puro libre de cualquier incidencia cavallista, y de Makón, con condiciones similares pero en el frepasismo, dejó en claro que la UCR y el Frepaso estaban metiéndose de lleno en el trámite de sanción del proyecto.
Un rato después, en la reunión de gabinete, Rafael Pascual les prometía a De la Rúa y Cavallo la aprobación del paquete pero con los mismos reparos: «Hasta el artículo 10 sale todo, el resto viene con retoques», dijo.
Decisión
En el Senado los radicales tomaban la misma decisión, con la excepción del enojo de Alberto Maglietti y Raúl Galván, que continuaban con su ira del día anterior. Allí los peronistas también asumían una actitud similar: en una reunión de bloque exigían aclarar cada una de las facultades que se otorgarían al Ejecutivo, con los nombres incluidos de cada organismo que ingresaría en la reforma del Estado. Los justicialistas, más proclives a aprobar el proyecto y presionados por el acuerdo entre gobernadores y Cavallo, pedían modificaciones a la ley que implicaran especificar cada uno de los cambios que el ministro de Economía pretendía llevar adelante. En realidad, los senadores peronistas no quisieron avanzar más hasta saber cuál era el resultado de la votación en Diputados.
Al mismo tiempo el bloque de diputados del Frepaso se reunía en la Casa del Frente Grande con Carlos Chacho Alvarez. El resultado de la reunión fue similar a las posturas que sostenían los radicales: apoyar el paquete, pero controlando los superpoderes que se otorgaban al Ejecutivo sobre todo en materia laboral. «Necesitamos precisiones para decidir, pero la situación del gobierno y el país no está como para patear el tablero», dijo Darío Alessandro. Alvarez confirmó la postura inmediatamente y ordenó apoyar. Esto significó que el radicalismo ya podía contar con una buena cantidad de frepasistas en el recinto de sesiones.
Hacia la tarde Pernasetti, Baglini y Makón tuvieron otra reunión con Liendo. Allí le llevaron las modificaciones propuestas por la Alianza en el Congreso:
- En cuanto a la posibilidad de subir o bajar aranceles sobre la importación no habrá ninguna mención en la ley ya que el propio ministerio cuenta desde hace tiempo con esa facultad.
- En cuanto a la reforma del Estado, pidieron incluir un anexo con los organismos que no podrán ser privatizados, como por ejemplo, el Banco Nación.
- Además plantearon la posibilidad de sustituir la facultad para llevar adelante la reforma, por una nueva puesta en vigencia de parte de la Ley 24.629 de reforma del Estado que se sancionó durante el gobierno de Carlos Menem con fecha de vencimiento el próximo 31 de diciembre.
- En materia laboral la cuestión fue más compleja: se centró en la facultad que se pide para derogar estatutos especiales sancionados por ley, con el del empleado público o periodistas. Allí los aliancistas le propusieron a Liendo instrumentar un sistema similar al que rige desde la última reforma laboral para los convenios colectivos con ultraactividad: convocatoria a renegociación por dos años y luego arbitraje obligatorio.
- Como anoche quedó en claro, las facultades en materia impositiva no tuvieron mayores reparos.
- Mientras esto sucedía el peronismo seguía negociando con la Alianza la posibilidad de armar la sesión de ayer. El PJ seguía oponiéndose a otorgar facultades y pedía que se precisara qué medidas pensaba tomar Cavallo en cada punto. El santafesino Oscar Lamberto lo llamó a Baglini por teléfono y ofreció: «Votemos del artículo uno al 10 y podemos agregarle algo. El resto lo pasamos a comisión y seguimos la semana que viene. Agarren que es negocio», le dijo.
Hacia las 19.30 se reunió la Comisión de Labor Parlamentaria y se cerró el acuerdo. La chicharra para convocar a sesión comenzó a sonar al mismo tiempo que se dispersaba una manifestación de empleados legislativos que pocas horas antes se habían anoticiado que la ley que pedía Cavallo le permitía aplicarles una flexibilización laboral.
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