El Senado convirtió ayer en ley el Presupuesto nacional 2006. Es una norma que cada año va perdiendo más importancia por las facultades que el gobierno va ampliando cada vez más para modificarla. Pero en esta ocasión se agrega un hecho más grave: ni siquiera contempla el pago adelantado al FMI porque el oficialismo se negó a incluirlo, aun cuando Néstor Kirchner había anunciado la medida. Quedarán libres así más de $ 4.000 millones que se habían destinado al pago de vencimientos con el organismo que ahora el gobierno destinará a un fondo fiduciario bajo el control del Ejecutivo. La votación, ayer, fue una prueba del carácter casi simbólico que tiene ya la ley; en 5 minutos se sancionaron los 80 artículos.
El Senado convirtió ayer en ley el Presupuesto Nacional 2006, con lo que terminó de liquidar la agenda de este año. El debate llevó, en realidad, seis horas, pero la votación de todo el proyecto de 80 artículos se terminó en menos de cinco minutos. La decisión por acelerar la sanción tuvo dos razones de peso: la denuncia de Cristina Kirchner sobre una operación de prensa en su contra lanzada en medio del debate aceleró los pasos. Además, como reconoció el propio Ernesto Sanz, presidente del bloque radical, muchos senadores estaban apurados porque se acercaba el horario de los vuelos para volver a pasar las fiestas a sus provincias.
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Con esos argumentos, el chaqueño Jorge Capitanich consiguió que se votara el Presupuesto por capítulos, sin debate en particular. De hecho, el Senado nunca modifica una letra de lo votado en Diputados por lo que el debate se vuelve abstracto.
Este año se sumó el costo político que enfrentó el Congreso por la votación de la prórroga de la Ley de Emergencia Pública: «Con la cantidadde facultades que le otorgamos al gobierno, no tiene ni sentido votar el Presupuesto, lo pueden hacer ellos por decreto», se quejaba un peronista.
En realidad, la protesta tiene un sentido lógico. Con las facultades especiales otorgadas en la Emergencia Pública, el Presidente podrá, por un simple decreto, desde reabrir el canje de deuda y negociar con los bonistas hasta modificar la Carta Orgánica del Banco Central para incrementar los adelantos al Tesoro. En ese marco, y atendiendo a que los dos últimos presupuestos fueron ampliamente modificados por meras resoluciones del jefe de Gabinete -basta sólo mencionar el caso de los subsidios a los operadores de trenes y transporte automotor que fueron casi triplicados durante el año-, la ley sancionada ayer pierde cada año más importancia.
El Presupuesto 2006 contempla gastos por $ 93.000 millones, recursos por $ 101.000 millones y se elaboró contemplando una pauta de crecimiento de 4% del PBI, una inflación de 9,1% y el mantenimiento del dólar promedio en $ 3.
El proyecto vuelve a contemplar para el año próximo un amplio abanico de facultades especiales que se le ceden al Poder Ejecutivo por las que podrá modificar el Presupuesto.
Si bien no se repitió la facultad de modificar el destino de partidas sin respetar los límites de la Ley de Administración Financiera ni la de Responsabilidad Fiscal, poder que mantuvo el Ejecutivo durante este año, el gobierno dispondrá de los fondos que se asignaron a la Jurisdicción 91-Obligaciones a Cargo del Tesoro, por unos $ 9.000 millones, o modificar cualquier partida mediante un decreto de necesidad y urgencia.
Todas esas facultades son imprescindibles para que el gobierno controle todo excedente de recaudación.
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