Aquí acordaría sólo más foros teóricos
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, estará en la Argentina menos de 24 horas y actualizaría hoy con el presidente Néstor Kirchner foros caídos, como uno que viene de la época de Alfonsín. La corta estadía no es sólo porque necesite volver rápidamente a su país por el debate de la autonomía vasca. Es que al ibérico también le interesan sobremanera otras visitas -quizá más que aquí- en el Cono Sur. Arribará procedente de Brasil, donde se encontró con Lula da Silva, y parte hacia Chile, para entrevistarse con Lagos, ambos presidentes con gobiernos más afines en su economía al socialismo español que nuestra defaulteada Argentina. Sí tendrá tiempo Zapatero para conversar con Kirchner sobre un tema que le preocupa tanto como a su colega Chirac: Aguas Argentinas, empresa en conflicto con el gobierno local que no sólo cuenta con capitales franceses, sino también catalanes (en esta globalización del mundo que, alguna vez, sorprendió al poco entendido Eduardo Duhalde). El mandatario argentino, por su parte, bregará por inversiones -sin hacer mucho por seducirlas- y por apoyo en materia de canje de deuda. Ni siquiera el español tendrá tiempo para visitar el glaciar santacruceño ni tanguerías, esto en caso de que quede alguna abierta en Buenos Aires luego de las clausuras.
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La brevedad del viaje de Zapatero está determinada por el debate sobre las autonomías que se abrió en España, sobre todo, por la aprobación del plan secesionista de Juan José Ibarretxe, en el Parlamento vasco. Ahora, el Congreso deberá ratificar o corregir ese programa. De no haberse desencadenado esta crisis, que «The Wall Street Journal» describió como «la peor desde la restauración de la democracia en España», Zapatero podría haber recorrido las calles de Buenos Aires y hasta visitar un local de tangos (siempre que no lo hubiera clausurado Juan José Alvarez).
En cambio, quedó vigente un anuncio especialmente grato para los socialistas españoles y también para los argentinos que se les quieren asimilar, como la primera dama. Se trata de establecer una sección argentina del Foro de Barcelona, que permita el debate con categorías de centroizquierda de todas las formas de organización social, sobre todo las económicas. La conversación entre Kirchner y Zapatero versará seguramente sobre inversiones españolas, especialmente sobre las ya existentes y amenazadas ahora a partir del caso Aguas Argentinas (ver aparte).
También estará presente, aunque no formalmente, el problema de la deuda y la oferta que la Argentina realizó a los acreedores privados. El gobierno espera que Zapatero aplique su afinidad con el gobierno de Gerhard Schröder, su colega alemán y socialista, para que fije una posición más flexible frente a la quita que pretende la Argentina.




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