Más allá de este tema, para Lavagna y Redrado hay otro capítulo a discutir con Zoellick. Se trata de la continuidad de la política de apertura comercial para ciertos y puntuales productos argentinos, que podrían ingresar sin aranceles a los Estados Unidos. Se trata de una docena de bienes, sobre los que los fabricantes argentinos tendrían posibilidades ciertas de competir y que se agregarían al listado de 57 productos que ya pueden entrar al mercado norteamericano sin mayores costos, y según lo que negoció Redrado durante el año 2002.
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