FMI: buen clima para acuerdo

Economía

La semana próxima habrá una misión de reconocimiento. Se sabe de las dificultades por las que atraviesa la economía argentina. Importa el Presupuesto.

Entre el lunes 5 y el martes 6 de octubre, llegará al país una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) autodenominada de reconocimiento. No será oficial y no servirá para firmar ningún tipo de compromiso formal. Pero sí establecerá la forma y método con el que el organismo que maneja Kristalina Georgieva y el Gobierno de Alberto Fernández llevarán adelante las negociaciones bilaterales para un acuerdo de pago de la deuda que Argentina mantiene por unos u$s44.867 millones. Las negociaciones formales comenzarán unos días después, luego de los primeros informes de la misión que llegará la semana próxima y cuando la sede del organismo en Washington tenga los primeros datos serios sobre la marcha real de la economía argentina.

Sin embargo, algo quedó claro en los últimos contactos que desde Buenos Aires se mantuvieron con el director para el Hemisferio Occidental, el mexicano-argentino, Alejandro Werner. El economista parece haberse convertido en el nexo más importante (luego de, obviamente Georgieva) que Alberto Fernández y su gente mantienen con el FMI; y, podría convertirse, en la llave de un acuerdo final. Al menos esto quedó en claro en los contactos que se mantuvieron la semana pasada; y que, una vez confirmada la llegada del cuerpo técnico del FMI, mejoraron el muy mal clima de convivencia de la semana anterior entre el Gobierno y su conducción económica y los mercados, especialmente el cambiario.

Desde el FMI se envió un mensaje tranquilizador, que parece también haber llegado a algunos operadores privados locales. El Fondo reconoce que la situación de la Argentina es límite; y, en consecuencia, promete apoyo pleno al país, al menos desde sus elites técnicas. Una alta fuente del organismo que maneja Georgieva, cercana a la misión que pronto estará revisando números locales, aseguró el fin de semana a este medio que, “si Argentina no pide dinero, y muestra números más o menos ordenados o en vista de estarlo, puede haber acuerdo rápido”. Según la fuente, y si los negociadores locales no le piden más dinero al FMI; sólo con la prosecución y análisis del Presupuesto que Martín Guzmán está defendiendo estos días en el Congreso y dentro del gabinete, podría haber un buen primer avance de las negociaciones en octubre. La fuente, incluso, se entusiasma: “si Argentina soluciona sus problemas políticos en el board, para nosotros puede ser el acuerdo más fácil de la historia del Fondo. Sólo se necesita un plan de pagos coherente, discutir la tasa de interés y que las proyecciones macroeconómicas y financieras que se muestren en Buenos Aires, tengan coherencia”.

En términos técnicos, la situación sobre la que se le basan las negociaciones son las siguientes. Argentina mantenía vigente un acuerdo Stand By hasta septiembre de 2019; cuando, luego de las elecciones PASO, el Gobierno de Mauricio Macri, ya con Hernán Lacunza como ministro de Economía, decidió bombardear los acuerdos fiscales firmados bajo compromiso con el FMI; buscando mejorar la situación política de Cambiemos ante las elecciones presidenciales. El abandono del plan “déficit cero” hizo que el FMI decidiera unilateralmente suspender el desembolso comprometido para el último trimestre de 2019 por unos u$s 5.400 millones. Lacunza y la conducción del FMI se habrían de comunicar el 14 de octubre, donde se formalizó que el pago quedaba suspendido hasta que Argentina terminara de definir su futuro político; con lo que también quedaba congelado el último pago del Stand By vigente por unos u$s6.000 millones, y que culminaría el préstamo acordado por Macri por unos u$s56.300 millones finales. En teoría, y en situaciones normales, el país podría renegociar el Stand By, recibir los u$s11.400 millones que aún están aprobados pero pendientes de giro hasta renegociar las metas fiscales, monetarias y macro generales; pero el Gobierno lo descartó. Argentina sólo quiere definir un plan de pagos para los u$s44.867 millones pendientes. Ese dinero que restaría recibir del Stand By, sería hoy un maná ante la debilidad de las reservas del Banco Central en épocas de escasez en la oferta de divisas. Más teniendo en cuenta que aquel acuerdo con el FMI había sido firmado por Macri para garantizar el pago de las vencimientos de deuda con privados; algo que el país ya tiene despejado hasta 2025 luego de la renegociación exitosa cerrada por Martín Guzmán. Sin embargo, saben en Buenos Aires, para poder recibir estos dólares; Argentina se debería comprometer a un acuerdo similar al que cerró en septiembre de 2018 el entonces ministro de Macri, Nicolás Dujovne; una situación que para el Gobierno de Alberto Fernández sería políticamente inviable.

Así las cosas, sólo queda negociar la manera en que el país podría pagar los u$s44.867 millones ya liquidados por el FMI hasta las PASO del año pasado; en un plan que, Buenos Aires, quiere que sea en plazos largos tasas ventajosas y con un primer desembolso más allá del 2024; quizá, en sintonía con los planes de pago definidos con los acreedores privados. En principio, lo único que podría ofrecer Washington, es un Facilidades Extendidas en una versión especialmente aplicada a la Argentina; por única vez.

Si se siguiera la línea de la fuente, y además de hacer más serios los números del presupuesto; Argentina debería comenzar a trabajar sobre los votos del board. Pero será un problema que comenzará a discutirse una vez que las dos misiones del FMI hayan abandonado Buenos Aires.

Aún no está definido si las dos misiones consecutivas tendrán como principal protagonista a Luis Cubeddu. El economista venezolano estará presente en Buenos Aires, siempre que solucione un problema estratégico: como saltar la cuarentena obligatoria que cualquier visitante debe hacer en Argentina, al ingresar al país desde el exterior. El resto de los técnicos podría mantener un tiempo de guarda hasta poder comenzar su tarea. Sin embargo, Cubeddu, debería resolver rápidamente su estadía en el país, obtener todos los datos necesarios, y volver a Washington para comenzar a evaluar la situación económica del país. Se resolverá en los próximos días.

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