María Garaña Croces, directora
regional de Microsoft.
«El personal argentino es menos 'cuadrado' que en otros países: les dices 'el qué' y ellos se las arreglan para encontrar 'el cómo'. Pero son bastante pesimistas, característica que responde a la ciclotimia que se vive en el país.» La definición es de María Garaña Croces, española y directora regional de Microsoft para el Cono Sur desde fines de 2006. A continuación, lo más saliente de la charla con Ambito Financiero de esta ejecutiva que también trabajó en Gran Bretaña, Estados Unidos, México y su propio país.
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María Garaña Croces: Comencé trabajando en un banco de inversión en mi país, España. Luego lo hice en el mismo rubro en Londres. Después me dediqué al «managing consulting» en España y en Estados Unidos, donde también hice un master en Administración de Empresas. Más tarde pasé a medios de comunicación y en 2002 llegué a Microsoft, como encargada de Marketing y Operaciones de México, donde estuve cuatro años. Finalmente, en noviembre del año pasado, llegué a la Argentina para desempeñarme en la posición que ocupo actualmente.
P.: ¿Fue más difícil llegar a su posición siendo mujer?
M.G.C.: No, no en mi caso; se dio una combinación de tres factores que explican cómo llegué a este puesto: las ganas de crecer profesionalmente, gran dedicación al trabajo y una buena elección de las empresas en donde estuve, que tenían un trato igualitario y sin discriminación de géneros.
P.: ¿Es complicado combinar la vida empresarial con la familiar? ¿Usted cómo las compatibiliza?
M.G.C.: Es importante tener una buena organización, tanta como la que se aplica al ámbito laboral. Privilegio la calidad por sobre la cantidad de atención. También es necesario contar con un buen soporte por parte de la familia. En mi caso, mi esposo es una gran colaborador. Además en la empresa ya saben que los fines de semana no trabajo, ni siquiera por viajes, porque es el espacio que puedo dedicar a la vida familiar.
P.: ¿Existe el «techo de cristal» del que hablan los estadounidenses, ese que la mujer no puede traspasar una vez que llegó a cierto nivel dentro de la organización?
M.G.C.: En algunas empresas sí. Hay organizaciones en las que no es compatible con la cultura de la empresa que una mujer ocupe un puesto gerencial. Pero a veces las propias mujeres, a la hora de tener que optar por desarrollarse en su profesión o formar una familia, eligen dedicarse al hogar.
P.: ¿En España a las mujeres les cuesta llegar a cargos ejecutivos en grandes empresas?
M.G.C.: No. En Europa en general se está muy avanzado respecto de este tema: hay legislación que determina un porcentaje de empleados que deben ser mujeres.
P.: ¿Cómo ve este problema en la Argentina?
M.G.C.: Mucho mejor que otros países de América del Sur, donde el trato igualitario todavía casi no existe. En la industria informática hay varios casos de mujeres que ocupan cargos importantes en este país.
P.: ¿Qué diferencias encuentra entre el trabajo dentro de un puesto gerencial en países desarrollados -España, Estados Unidos-y en otros en vías de desarrollo?
M.G.C.: En principio, la menor presencia de mujeres en la vida laboral. En la Argentina hay profesionales que, tal vez forzados por las crisis económicas, emigraron y conocen otras culturas, lo que los hace internacionales; aquí los profesionales tienen una gran capacidad de adaptarse al cambio, a vivir con incertidumbre, lo que responde al contexto inestable con el que han tenido que convivir. El personal argentino es menos «cuadrado» que en otros países: les dices «el qué» y ellos se las arreglan para encontrar «el cómo». Pero son bastante pesimistas, característica que sin dudas responde a la ciclotimia con que se vive en este país...
P.: ¿Cómo incide en la empresa la escasa cifra de alumnos y egresados en carreras informáticas?
M.G.C.: Es una situación que realmente nos preocupa. Si bien tenemos cubiertos todos los puestos con buenos profesionales, estamos siempre atentos a captar talentos. Es necesario, para el desarrollo de la industria informática y del país, que se incremente el número de técnicos. Como empresa hacemos lo posible para fomentar que los jóvenes se acerquen a carreras del área tecnológica, pero el Estado y las universidades deben promocionarlas. Es un fenómeno particular de este país.
P.: ¿Cómo ve a la Argentina?
M.G.C.: Con mucha confianza. La industria está desarrollándose muy bien, y hoy exporta u$s 350 millones por año en productos y servicios informáticos.
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