Ricardo
Arriazu,
junto a
Nora Trotta
de Gainvest,
advirtió
sobre los
riesgos
energéticos
que
enfrentará
la Argentina
y
predijo una
inflación
de 12,5%
para 2006.
«El mayor riesgo para la Argentina lo constituye el desequilibrio estructural en energía, cuya producción primaria está cayendo mientras la demanda sigue en aumento», advirtió ayer el economista Ricardo Arriazu durante un seminario organizado por la administradora de fondos Gainvest. El economista, quien fuera director ejecutivo alterno del FMI, asesor del BCRA y de Economía, agregó que el gobierno hasta ahora «se limitó a reducir los saldos exportables» como alternativa de solución.
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Los párrafos más destacados de la conferencia, que comenzó con una serie de observaciones acerca de la economía mundial, por su «
íntima asociación» con lo que sucede en la Argentina, se reproducen a continuación:
La Reserva Federal subirá la tasa de costo hasta 5,5%, ya que los recursos físicos y laborales están siendo utilizados casi a plena capacidad. No va a permitir que despegue la inflación.
La posición fiscal de los países europeos, con los pasivos jubilatorios que deberán afrontar, no les permitirá mantener los subsidios agrícolas. Estos van a caer el día en que haya más jubilados que agricultores, ya que no podrán mantener a ambos sectores.
La suba del oro se debe a que la gente está escapando del dólar por miedo a una depreciación. Otros metales,como el níquel, también se ven favorecidos.
Las tasas de retorno en acciones y bonos que se vieron en el mundo últimamente fueron excepcionales y no es probable que se repitan.
El crecimiento que se ha visto en la Argentina en los últimos años está íntimamente asociado a lo que ha pasado en los mercados internacionales.
Hasta ahora el gobierno se limitó a reducir los saldos exportables de energía para solucionar el desequilibrio estructural, pero los 7.000 millonesde dólares que se exportan de combustible no pueden suspenderse sin debilitar fuertemente la situación de las cuentas externas.
No hay nuevos descubrimientos importantes de gas y petróleo, y deberán permitir que suban los precios para hacer rentable la explotación de gran parte de las reservas existentes.
La producción de bioenergía necesaria para solucionar el déficit del sector hará que compita con los alimentos por las tierras.
La inflación de este año se ubicará entre 12,5% y 13%.
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