6 de febrero 2003 - 00:00

Aseguran que Lavagna firmó carta paralela con el FMI

Funcionarios del FMI en Washington y del gobierno argentino confirmaron a este diario la existencia de una carta de intención paralela a la acordada con el organismo. Se trata de un instrumento que el propio Fondo avala dentro de sus estatutos, a tal punto que en 1999 se aprobó su utilización en forma oficial (técnicamente se la denomina «side letter»). Se justifica la existencia de este tipo de documentos secretos en el hecho de que su revelación podría tener serias consecuencias políticas y «haría más costosa la implementación del programa por parte del gobierno». La idea es que su contenido sea estrictamente confidencial y nunca llegue a conocimiento público. En el caso argentino, estas cláusulas paralelas a las oficialmente conocidas establecen, entre otras cuestiones, el compromiso del ministro de Economía, Roberto Lavagna, a emitir un bono compulsivo para los ahorristas en dos escenarios: una corrida bancaria que afecte gravemente la liquidez de los bancos o en caso de un fallo redolarizador de la Corte Suprema. Lavagna siempre había negado enfáticamente esta posibilidad, al menos en público. También incluiría el compromiso de aumentar las tarifas. Esto no figura en la carta de intención pública, pero sí en la «paralela». De hecho, el gobierno aumentó las tarifas inmediatamente después del acuerdo.

Altos funcionarios del FMI y del gobierno reconocieron ayer a este diario la existencia de cláusulas adicionales respecto de la carta de intención que la Argentina acordó con el organismo hace dos semanas. Según explicaron a Ambito Financiero, se trata de un esquema admitido por el organismo bajo el nombre de «side letter», es decir, una verdadera «carta paralela» a la redactada que se da a conocer oficialmente.

Según averiguó este diario, una sola copia de esta carta está en poder exclusivamente del ministro de Economía, Roberto Lavagna, y otra la mantiene custodiada (ni siquiera el directorio) del FMI. Habría inclusive más medidas comprometidas por el gobierno, entre ellas la suba de tarifas.

En ese documento figura la aceptación del gobierno argentino de implementar un bono compulsivo para los ahorristas ante dos escenarios distintos: una corrida bancaria que afecte seriamente la liquidez del sistema o un fallo redolarizador de la Corte.

Ninguno de estos dos temas fue incluido en la Carta de Intención definitiva que se dio a conocer a públicamente hace dos semanas. Incluso, la posibilidad de emitir un bono compulsivo fue directamente descartado por Lavagna cuando se le consultó si existía algún compromiso por el estilo tras haberse acordado con el FMI.

• Reserva

Un trabajo elaborado por el departamento legal del Fondo en mayo del año pasado explica en detalle (ver aparte) el funcionamiento de esta «side letter». «Por definición, este instrumento debe contener conceptos de naturaleza altamente sensible, por lo que su distribución pública no debe ser contemplada», asegura el trabajo. Incluso señala que el conocimiento de la misma entre el propio directorio del Fondo «debe ser lo más acotado posible».

En el caso de la Argentina, según informó ayer
Ambito Financiero, esta carta paralela fue directamente ignorada por el pícaro ministro de Economía, cuando realizó la presentación del Memorando de Entendimiento.

El sistema de «carta paralela» fue creado en 1999 para resolver el conflicto entre la confidencialidad que reclamaba el staff del organismo en la negociación con los países y la necesidad del directorio de conocer lo acordado.

Textualmente, el FMI explica que la utilización de la «side letter» se justifica cuando «la información que contiene, en caso de conocimiento público, minara la posibilidad del gobierno de implementar el programa o lo hiciese más costoso». También señala que se tomará esta decisión si «su divulgación generara reacciones negativas del mercado».

• Procedimiento

Incluso, el FMI establece un procedimiento muy estricto para la circulación privada de este documento paralelo a la carta de intención, que es el siguiente:

• El staff del FMI debe mostrar una copia del documento secreto en la reunión del directorio en la que se apruebe el acuerdo al país en cuestión (hace dos semanas ocurrió con la Argentina).

• Al final de la reunión, la copia debe ser devuelta al staff, con lo cual no queda en manos de ningún miembro del directorio.

• En algunos «casos extremos», incluso, se ordena la destrucción de las copias que pudieran estar en circulación dentro del propio FMI.

• La existencia de esta «carta paralela» es parte del acuerdo de confidencialidad que el gobierno arregla con el FMI al momento de cerrarse una negociación.

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