12 de septiembre 2001 - 00:00

Atentado no frenó el debate por presupuesto

En medio de los informes que recibía sobre los ataques en Nueva York y Washington, Fernando de la Rúa siguió adelante con la reunión de gabinete donde Domingo Cavallo informó sobre el presupuesto nacional para el año 2002. «El nivel de ajuste se puede acordar perfectamente entre el Congreso y el Ejecutivo», les dijo el ministro a sus colegas. Con eso, el titular de Economía quiso plantear dos cuestiones: bajar la presión dentro del gabinete y postergar toda pelea hasta después del 14 de octubre y dejar la sensación de que no será tan difícil llegar al recorte de $ 6.500 millones. Por lo menos hasta que el verdadero presupuesto llegue al Congreso después de las elecciones.

En la reunión, Cavallo explicó los lineamientos generales de lo que el gobierno enviará al Congreso esta semana que no es otra cosa que una breve síntesis del cálculo de ingresos y el nivel de gastos en general.

Cavallo le explicó al resto del gabinete que el recorte podría ser mucho menos duro que lo anunciado hasta ahora y tomó como ejemplo que ya existen unos $ 2.000 millones menos a computar por la baja de intereses que la Argentina deberá pagar el año próximo gracias al megacanje de bonos.

El único problema que quedó sin definir fue el manejo futuro de los planes sociales. Se sabe que el gobierno quiere unificarlos en 4 o 6 grandes programas-«Hay que apuntar a los sectores críticos», se mencionó en la reunión, y centrar en esa reforma buena parte del recorte de gastos. Pero no quedó en claro cuál será el papel futuro de Juan Pablo Cafiero y quién manejará el nuevo esquema de asistencia social. Lo cierto es que puede decirse que ayer no se abrió la discusión real del presupuesto 2002 dentro del gabinete. Para eso habrá que esperar después de las elecciones cuando se inicie una ronda de reuniones multilaterales con todos los ministerios para comunicarles por dónde pasarán los recortes.

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