13 de marzo 2008 - 00:00

Atraen Lebac y Nobac (no ajustan por CER)

Los inversores se vuelcan de manera acelerada a los títulos emitidos por el Banco Central, que ajustan su capital de acuerdo con la evolución de la tasa Badlar. La contracara es un marcado desinterés por los títulos públicos del gobierno, debido a que indexan según la evolución del CER (índice de inflación minorista que manipula el INDEC desde hace más de un año).

La Badlar es la tasa de interés que pagan los bancos por plazos fijos mayoristas (más de un millón de pesos). El BCRA efectúa una encuesta diaria para determinar un nivel promedio e incluso se divide entre la que aplican los bancos privados y los públicos (debido a que el rendimiento es mucho menor por tratarse de fondos del Estado).

Al contrario de lo que ocurrió con la evaluación de la inflación por parte del INDEC, el relevamiento de tasas que hace el BCRA está fuera de sospechas. Incluso entre octubre y diciembre se produjo un fuerte empinamiento desde 8%/9% a 14% que fue reflejado por los informes diarios.

En este contexto, el monto de negociación de Lebac (que se emiten a tasa fija y son de plazos más cortos) y Nobac (que superan los 12 meses y salen a tasa variable) no para de crecer.

En noviembre pasado, se marcó un récord en el MAE de casi $ 5.000 millones en la rueda Lece (Letras del Central). Pero durante todo 2007 -especialmente a partir de mediados de año-, se notó un claro vuelco a favor de estos instrumentos. En febrero pasado, por ejemplo, se operó en los títulos del Central casi el triple de lo que se había negociado el mismo mes del año anterior ($ 3.300 millones contra $ 1.400 millones).

El rendimiento de estos títulos supera ( aunque no de manera significativa) lo que los bancos pagan por plazos fijos. Por ejemplo, para Lebac a cuatro meses el Central pagó en la última licitación 10,85% anual y para seis meses ese rendimiento se eleva a 10,94%. En el caso de las Nobac a dos años, la tasa es de 2,20% por encima de la Badlar, lo que estaría arrojando un rendimiento levemente inferior a 11% anual.

El problema de esta negociación es que está reservada sólo para clientes mayoristas, en su mayoría bancos. Ocurre que en la rueda habilitada no se admite negociar por menos de un millón de pesos. Por lo tanto, no se trata de una alternativa válida para pequeños inversores.

El Central emite semanalmente estos títulos y los utiliza para la tarea de esterilización monetaria, es decir que absorbe pesos del mercado, emitidos por ejemplo para la compra de divisas.

El incremento en el monto negociado de títulos ajustados por Badlar coincidió con el deterioro de la confianza de los inversores con aquellos ajustados por CER. De hecho, el gran salto comienza a notarse a partir de junio del año pasado, cuando se derrumba la cotización de los papeles emitidos por el gobierno ante la distorsión generada por el INDEC.

En 2006 y mediados de 2007, el monto negociado de Lebac y Nobac representaba entre 30% y 35% del total negociado en renta fija en el MAE, el ámbito de negociación del grueso de los bonos. Pero a partir de entonces, se produjo un fuerte salto y ya oscila entre 45% y 50% del volumen total, dependiendo del mes.

Esta situación plantea desafíos para el gobierno y los planes futuros de emisión de deuda. Está claro que para el gobierno resultaría imposible efectuar nuevas emisiones de bonos con cláusula CER. De hecho, desde la reestructuración de la deuda se emitieron títulos en dólares e incluso en pesos a tasa fija, pero no se insistió con la fórmula de indexación. Varios bancos de inversión, incluso, acercaron propuestas en las últimas semanas al gobierno para que evalúe la posibilidad de canjear deuda emitida con CER por nuevos títulos, también en pesos, pero que se ajusten por tasa de interés mayorista (Badlar).

Los bonos ajustados por inflación surgen a partir de 2002, cuando el gobierno de Eduardo Duhalde compensa con este mecanismo a los ahorristas que quedaron atrapados en el «corralón». Pero el monto creció sustancialmente en la reestructuración llevada adelante por Néstor Kirchner y el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna. Como resultado, cerca de 46% de la deuda total hoy está emitida en pesos ajustables por inflación.

Dejá tu comentario

Te puede interesar