Aumentar los aranceles es una política de Hood Robin
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Si uno analiza los bienes y servicios que son comercializables internacionalmente, encontrará que son la mayor parte de los que componen la canasta familiar básica. Por lo tanto, a menos que se discrimine entre los distintos tipos de productos, un aumento de sus aranceles implicará que las clases de bajos ingresos, al aumentar los precios de lo que compran, subsidien a los empresarios que producen los productos que ellos consumen.
Dado que existe una restricción de ingreso de los consumidores, el que tenga que asignar más a pagar los productos importables hará que reduzca la demanda de esos bienes y de otros bienes y servicios. Los productores de los bienes privilegiados por el arancel aumentarán sus ventas; ya que desplazarán a los importados y éstos sufrirán, también, la caída del consumo. Sin embargo, los productores de los restantes bienes y servicios verán caer su demanda.
Reducción
Lo interesante es que los productos importables que aumentarán sus ventas son, casi todos, capital intensivo. Es decir, usan mayor proporción de capital que de mano de obra. En tanto, los servicios, que verán reducirse su demanda, son mano de obra intensiva, es decir, usan más trabajo que capital. Por lo tanto, no está claro que este tipo de medidas proteccionistas fomenten el empleo, lo más probable es que lo reduzcan. Lo único que incrementa seguro son las ganancias de los empresarios beneficiados.
Por otro lado, lo que determina el bienestar económico de un país es su eficiencia. Por ello, es importante que el escaso capital con el que contamos se dirija allí donde dé los mayores rendimientos, es decir, sea más eficiente y se multiplique más rápido. Cuando el gobierno pone aranceles, incentiva la inversión en sectores en los cuales la productividad es baja y el rendimiento es alto debido al subsidio que éste implica. Sin embargo, si se le quita este beneficio artificial que es una mera transferencia de ingresos de los consumidores a los empresarios, la ganancia es inferior a la que se obtendría en otros sectores. Por lo tanto, la eficiencia y la multiplicación del capital que se genera serán menores y, por lo tanto, también lo será la trayectoria presente y futura de empleo, producción y bienestar económico del país.
Por todo lo expuesto anteriormente, la decisión de incrementar los aranceles de importación no parece una idea feliz. Tal vez resulte conveniente que el nuevo equipo económico revisara esta decisión ya que si ésta se pone en marcha, es probable que no se fomente la creación de empleo y se perjudique a las clases de más bajos ingresos.


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