El gobierno, encabezado por el propio Eduardo Duhalde, se autohomenajeó ayer nuevamente por la devaluación, la salida de la convertibilidad y la creación del «nuevo modelo productivo argentino».
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Rodeado por casi todo su gabinete -en un evento organizado por el Ministerio de la Producción de Aníbal Fernández con el título de «Jornadas del nuevo consenso para la producción y el trabajo», el Presidente adelantó, además, que la defensa de su programa económico, en el caso de que el próximo presidente no comulgue con las ideas duhaldistas, será la tarea que lo ocupará cuando deje el Poder Ejecutivo, el 26 de mayo. Más si el próximo presidente es Carlos Menem, «o cualquiera que quiera cambiar este modelo de producción», dijo. En concreto, rodeado de aproximadamente 300 funcionarios, empresarios, sindicalistas, economistas e invitados varios, citados especialmente para recibir el mensaje en Parque Norte, Duhalde afirmó que desde su gestión se fundó el «nuevo mode- lo productivo argentino», el que «no tendrá marcha atrás».
Para el caso en que el próximo presidente piense en otra opción, «cualquiera que sea», dijo Duhalde al ingresar en el predio que dirige Armando Cavalieri, «no podrá» porque el cambio «es tan fuerte que no se podrá volver atrás».
Le dio luego un tono épico al problema, asegurando que «pobre patria si el próximo presidente quiere volver al pasado».
Minutos después, cerró el evento asegurando que, cuando deje la presidencia, «recorreré el país para convencer a los que no entienden que éste es el modelo», lo que generó dos definiciones. La primera es el hecho que se develó la incógnita sobre cuál será la actividad de Duhalde una vez abandonado el Ejecutivo. La segunda es que, en el caso en que Carlos Menem sea el próximo presidente, su tarea será recorrer las provincias levantando voluntarios en contra del «otro modelo» y formando una nueva corriente opositora.
En un breve discurso, refirmó la teoría sobre que el modelo «llegó para quedarse» y se felicitó porque «la comunidad productiva hoy gobierna el país». Criticó a la Alianza por haberse «abrazado a un modelo del pasado» y calificó de «absurda la convertibilidad y cualquier modelo que busque atar al peso argentino con la moneda más cara del mundo y pagando tasas en dólares».
Definió después a su propio modelo como «el de la producción y el de la distribución de la riqueza a partir de un cambio de mentalidad».
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