El aspecto clave es la disponibilidad de billetes que ofrecen los cajeros automáticos, que para el Banco Central Europeo cumplen eficientemente la función. Ayer cesaron en parte las largas colas frente a las máquinas, pero en Italia, por ejemplo, sólo 50% de los cajeros brinda euros, a la vez que hay países como Austria, Luxemburgo y Bélgica en donde casi la totalidad de la banca electrónica de la vía pública tienen los nuevos billetes.
La prensa contribuyó a celebrar la nueva experiencia colectiva continental según cómo les fue a los habitantes de cada país en el primer día del año. «Sí, el euro es 'eurótico'», tituló el diario popular «Bild». «En toda novedad hay magia. Mil seiscientos alemanes por minuto escucharon el ruido de su cajero. Un sentimiento extraño de curiosidad, mezcla de euroforia, euroescepticismo y euromiedo».
El izquierdista parisino «Libération» vio en el euro «la primera realidad europea palpable», pero se interrogó: «¿El euro provocará un cambio o será un petardo mojado?».
«La fiebre del euro desborda las previsiones y pone a prueba el sistema bancario», advirtió «El Mundo» de Madrid, donde se produjeron largas demoras en los cajeros y los comercios en las operaciones tanto el martes como ayer.
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