20 de noviembre 2000 - 00:00

Autos: Argentina más cerca de un acuerdo con Brasil

El secretario de Industria argentino, Javier Tizado, y el embajador plenipotenciario para el Mercosur de Brasil, José Botafogo Gonçalves, presentarán hoy a los principales representantes de las automotrices del Mercosur las pautas sobre las que se podría comenzar a trabajar para destrabar el conflicto del sector.
Estas serían el reconocimiento de un máximo de 30 por ciento de autopartes de fabricación nacional para la producción argentina luego de un período de tiempo de adaptación y no de manera inmediata, y la posibilidad de una desgravación impositiva para las terminales que cumplan al máximo ese porcentaje.
Aunque muy leve y lejano a una solución definitiva dentro de la Política Auto-motriz del Mercosur, éste fue el principal avance de la primera jornada de negociaciones que Tizado y Botafogo, junto con el secretario de Política Industrial brasileño Reginaldo Arcuri, mantuvieron ayer en Buenos Aires.

Los tres funcionarios se reunieron en la sede de Industria, en la Diagonal Sur, y se concentraron durante toda la tarde a analizar los planes alternativos que desde los dos países se lanzaron en los últimos dos meses.

En ese ámbito se evaluó la posibilidad de aplicar 30 por ciento de componentes locales luego de un tiempo de adaptación. Esta propuesta tiene el copyright de la Asociación de Fabricas de Automotores de Argentina (ADEFA) y apunta a que la necesidad de cumplir con ese porcentaje no implique una caída en los niveles de calidad internos, ya que se le otorga un lapso a los fabricantes de partes locales para adaptarse a las nuevas reglas.

La segunda alternativa que se debatió ayer en Industria es la de reducir impuestos para los modelos (o directamente a la totalidad de la producción de una terminal) que sin necesidad de ese período pueda conseguir un porcentaje de 30 por ciento de componentes locales de autopartes
.

Las dos posiciones volverán a ponerse sobre la mesa hoy a la mañana cuando Tizado y Gonçalves sumen a la mesa de negociaciones a los representantes de las automotrices que operan en ambos países y las fábricas de autopartes locales. Probablemente las terminales den a priori el visto bueno a la propuesta, siempre que haya una mayor flexibilidad para cumplir con 30 por ciento para los modelos más nuevos y los próximos lanzamientos de unidades previstos para el lapso 2001- 2002.

Más allá de este avance pequeño, pero concreto, el centro del conflicto aún está lejos de resolverse. Ni Tizado ni Botafogo pudieron ayer avanzar un sólo punto en la disputa sobre la fórmula que se tendrá en cuenta para calcular 30 por ciento de contenido local de autopartes. Según Brasil, posición que comparten las terminales de los dos países, este porcentaje debe ser tenido en cuenta tomando el conjunto de piezas.

Para la Argentina, junto con los autopartistas y las siderúrgicas, la medición debe ser calculada pieza por pieza.
En su momento esto fue lo que se dispuso en el decreto reglamentario del régimen automotriz firmado en junio pasado, firmado por la ex secretaria de Industria Debora Giorgi, que desató el conflicto con Brasil.

Los dos países se autoimpusieron la fecha límite del 15 de diciembre para terminar de negociar este punto. Si para ese momento aún no hay acuerdo, en teoría el régimen no tendría vigencia legal, ya que reglamenta el comercio automotriz por cinco años como máximo con fecha límite en diciembre del 2006.

Si en enero próximo no hay solución en el conflicto, en teoría, el régimen debería ser prorrogado o denunciado como «sin vigencia legal».

La industria autopartista concentra alrededor de 400 empresas que emplean a 34.000 personas. En 1994, antes de la corrida financiera del tequila, había en el país 460 empresas y 47.000 operarios. Este año, los dos socios mayores del Mercosur, se comprometieron a relanzar este mercado regional que integran Uruguay y Paraguay, y al que adhieren Chile y Bolivia. Entre 1996 y 1999, las marcas internacionales invirtieron 6.000 millones de dólares en la Argentina y 20.000 millones en Brasil, para elevar la producción en 3,7 millones de vehículos.

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