Por cupo importador, para comprar autos se pagan sobreprecios de 30%

Economía

La brecha cambiaria sigue alentando la demanda. La perspectiva de que haya cada vez menos vehículos hace que las ventas se hagan al mejor postor.

Si algo le faltaba a un mercado automotor con escasa oferta de modelos es el endurecimiento de las restricciones a la importación de 0 km que dispuso esta semana el Gobierno. La falta de unidades, sumado a una demanda que se sostiene por la persistencia de la amplia brecha cambiaria, hace que proliferen los sobreprecios que ya, en algunos casos, superan el 30% por encima del valor de lista. Esto afecta especialmente a los vehículos importados por marcas no radicadas en el país pero también se percibe es muchos modelos de alta gama que son traídos del exterior por las terminales instaladas localmente. Más del 70% de los autos que se venden son importados entre unos y otros, aunque la participación de los distribuidores que no cuentan con fábricas es de alrededor del 3%

“Si el distribuidor me entrega diez autos, tengo demanda para treinta o cuarenta. Eso hace que el precio de lista, que es un valor orientativo, no se pueda sostener. Se vende al mejor postor” explicaron en una concesionaria de marca premium. Este fenómeno se produce por la incertidumbre que hay en el mercado con el abastecimiento de unidades ya que muchos vendedores no saben si van a poder reponer la misma cantidad de vehículos ni a qué precios. Tampoco los distribuidores de marcas oficiales tienen certezas sobre la cantidad de unidades que podrán importar. El lunes pasado, tal como adelantó Ámbito, el Gobierno comunicó a los importadores de marcas no radicadas el cupo de dólares que tendrán disponibles para ingresar vehículos en lo que resta del 2020. Esos montos son, aproximadamente, el 50% de las divisas solicitadas por las empresas para cubrir la demanda entre septiembre y diciembre. Esto hará, obviamente, que la oferta sea menor e impacte en menos competencia y mayores precios. Hay que recordar que tanto estas compañías como las terminales le venden 0 km a su red con precios de referencia y son los “dealers”. Son pocas las terminales que exigen que se mantengan. En general, el valor queda librado a la política comercial de las concesionarias. Cuando sobran autos, hacen descuentos a costa de su rentabilidad mientras que, cuando faltan, aplican recargos. Esto es lo que está sucediendo en estos meses y se agravará, según estiman en los próximos, porque, más allá de la necesidad de cuidar las reservas que tiene el Gobierno, hay también una posición política de reducir la oferta de importados. Por eso, el recorte comunicado el lunes a los miembros de CIDOA -la cámara que agrupa a las automotrices sin presencia fabril- que implica un cupo más duro para importar. En esa entidad, algunos miembros rescatan la medida como un acuerdo con el Gobierno para dar previsibilidad al negocio importador. Otros, mantienen una posición más dura a la espera de la implementación de la medida y a la mejora en el proceso de autorización de los permisos de ingreso al país, conocidos como SIMI, algo que provoca que haya miles de 0 km en los depósitos aduaneros esperando entrar. Todavía la operatoria no está clara y hay muchas dudas con los fondos para vehículos que están llegando en barco o en etapa de producción, con pedidos previos a este recorte. En muchos casos, si los dólares que a valor oficial entrega el Banco Central a importadores son insuficientes, deberán recurrir a otros mercados con el aumento lógico del costo.

Por este motivo, en las concesionarias se cubren teniendo en cuenta que los autos que puedan reponer lo harán a un valor mucho mayor que el dólar oficial. Esto se debe a que este momento de faltante de 0 km se produce con el incentivo a la compra de autos -cotizados al precio del oficial- que provoca el blue. A ese tipo de cambio, se ubican en los niveles más bajos históricos. Tanta es la demanda que un importador reconoció ante este diario que las unidades que tiene paradas en el puerto y las que están llegando ya tienen compradores. “Se podría decir que los dueños las pueden bajar directamente de los barcos” ironizó ante la actual situación. También reconoció que no sabe cuántos vehículos más podrán importar pone en riesgo la viabilidad el negocio.

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