El gobierno conseguirá mañana la aprobación de uno de los proyectos mas complicados que tiene en el Congreso: el régimen de promoción para la exploración y explotación de hidrocarburos. La votación en la Cámara de Diputados (deberá pasar luego al Senado) no estará exenta de un fuerte debate con la oposición.
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El proyecto de la ley obliga a cualquier empresa petrolera a asociarse con ENARSA para gozar de los beneficios impositivos para la exploración y luego explotación de nuevas áreas en concesión o en la división de áreas en explotación actual. Pero la oposición cuestiona que el Ministerio de Planificación Federal pueda establecer excepciones a ese principio de acuerdo con el costo o interés en cada área. Así, podrían existir áreas o subáreas en las que ENARSA no participe o se retire de las sociedades mientras se otorgan los incentivos fiscales a empresas.
Por ejemplo, la CTA convocó a una marcha en el Congreso para rechazar el Proyecto de Incentivos Fiscales a la Exploración y Explotación Petrolera también para mañana. Víctor De Gennaro, que encabezará la marcha, criticó: «Con esta iniciativa se restan recursos a la educación, salud, seguridad y desarrollo infraestructural. Y espera que quienes no invirtieron con un barril de petróleo que superó los 70 dólares, ahora lo hagan a costa de los impuestos que paga toda la población».
Así, el costo fiscal de la promoción volveráa estar en el centro de la discusión. La iniciativa contempla la devolución anticipada del IVA para las inversiones de bienes de capital y habilita a que los gastos realizados en la etapa de exploración y explotación se amorticen en tres cuotas iguales.
También habilitará a los titulares de los permisos de las concesiones a no abonar el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta y los exime del pago del derecho de importación, sobre todo bien de capital utilizado en la exploración.
Cuando el gobierno envió al Congreso el proyecto, en mayo de 2005, se justificó su necesidad en la baja que venían registrando las reservas tanto de petróleo como gas: «La producción de petróleo crudo ha declinado desde un máximo de casi 50 millones de m3 producidos en el año 1998, hasta los 40 millones de m3 extraídos durante el año 2004.
La relación reservas/producción se ha mantenido en torno a los 9 años. En el caso del gas natural la situación es algo distinta ya que la producción ha ido siempre en aumento, pasando de 38.5 millones de m3 en 1998 a 53.1 millones de m3 durante el año 2004. Sin embargo, la relación reservas/ producción se ha deteriorado desde 17 años hasta 12 años en poco tiempo», dijo el gobierno en el mensaje al Congreso.
El bloque de la UCR y el del Peronismo Federal apoyaron el dictamen favorable del oficialismo, aunque con disidencias. En cambio, el ARI se opone al proyecto al punto que promueve una comisión investigadora de los actuales contratos con las petroleras.