Avatares de la cumbre

Economía

  
  • Unos 20.000 policías fueron movilizados por el gobierno japonés para frenar a unos 200 manifestantes antiglobalización, en su mayoría extranjeros, que intentaron acercarse al remoto Windsor Hotel Toya, en las montañas del norte de Japón, donde se realiza la cumbre. Los militantes -desde punks alemanes hasta indígenas japoneses ainu- desplegaron banderas y carteles con el lema «¡No al G-8!», bajo la mirada estupefacta de los campesinos de la región. De todos modos frente a los choques que se registraron entre miles de manifestantes en las últimas cumbres de Alemania e Italia, ésta resulta sumamente pacífica. Claro que el gobierno nipón se encargó de expulsar a militantes e impidió el ingreso de otros al país.

  • Un verdadero blooper en la Casa Blanca, hizo que la delegación estadounidense no la pasara del todo bien ayer. Por un lado, George W. Bush mantuvo su costumbre de soslayar el protocolo al saludar a su colega canadiense, Stephen Harper, con un informal «Hey Harper!», quien quedó atónito. Peor la pasó el vocero de la Casa Blanca, Tony Fratto, que debió pedir disculpas por una carpeta de prensa entregada a los periodistas que acompañan a Bush en la cual había una biografía del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que ofendió tanto al jefe de gobierno como al pueblo italiano. El documento señalaba que Berlusconi «es uno de los lideres más controvertidos en la historia de un país conocido por la corrupción de sus gobernantes y por el vicio en general». «Nos excusamos con Italia y con el premier italiano por este lamentable error», dijo Fratto intentando explicar lo inexplicable.   

  • No se conoció el deseo que pidió el domingo Bush cuando festejó su cumpleaños número 62 al recibir la tradicional muñeca Daruma (creada por el fundador del Zen, se le debe pintar un ojo y pedir un deseo) de manos del primer ministro japonés Fukuda. Pero ayer, en medio del festival de Tanabata, durante el cual los japoneses decoran los árboles con pequeños papeles en los que escriben sus deseos, el presidente estadounidense escribió: «Deseo un mundo libre de tiranía» y un planeta en el que las esperanzas universales de liberad se hagan realidad.


  • La organización del evento costó unos 560 millones de dólares e involucra la participación de 2.000 delegados de 22 países y de 4.000 periodistas. Mientras en la capital provincial Sapporo más de 140 organizaciones no gubernamentales organizaron una cumbre paralela alternativa al G-8.
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