26 de enero 2005 - 00:00

Avatares de la visita

• Discreta, casi nadie la advirtió mientras almorzaba ayer con dos colaboradoras en la Munich de Recoleta. Sonsoles Espinosa, la esposa de José Luis Rodríguez Zapatero, armó su propio programa en la Ciudad. Con la jefa de Secretaría de La Moncloa, Gertrudis, y con la encargada de medios de comunicación, Angélica, paseó por Recoleta y terminó recalando en el más tradicional de sus restoranes. Allí pasó un buen rato, en la intimidad de su pequeña comitiva. Cristina Fernández de Kirchner no pudo seguramente acercarse para compartir el almuerzo.

La tarde la dedicó a su pasión: el canto-lírico. Visitó el Colón, donde le prepararon una visita guiada. La señora de Zapatero es la integrante más famosa del coro del Teatro Real, el más importante de España, donde sigue interpretando a pesar del nuevo rol asumido desde el año pasado. Sin embargo, su profesión, como la de su esposo, es la abogacía, que no ejerce. Con el líder socialista se conocieron en la Facultad de Derecho y noviaron hasta contraer matrimonio por iglesia. Una curiosidad que ahora vale más no sólo por tratarse de socialistas sino por los berrinches que provoca Zapatero en el Vaticano.

• Si hubo algún reproche al protocolo no corresponde elevarlo al gobierno nacional sino al municipio. Cuando el primer ministro se dirigió a la Plaza San Martín para realizar la ofrenda floral correspondiente a los pies del Monumento del Libertador, faltó un participante de rigor en esas ceremonias: el jefe de Gobierno de Buenos Aires. Aníbal Ibarra no pudo llegar y no fue por problemas de circulación. El alcalde prefiere no hacer apariciones en público hasta que no pase la ola de repudio por el desastre de Cromañón. Y no hace excepciones.

• Repasar la lista de invitados a las comidas que se ofrecen a los presidentes que visitan el país comenzó a constituir una fuente preciosa de información desde que se sabe que Néstor Kirchner la revisa con un marcador (para tachar nombres). Absorbente, el santacruceño también oficia como jefe de ceremonial de su gobierno.En la nómina que confeccionó para los invitados de Zapatero hay varios detalles que revelan cómo el gobierno concibe la escena pública. Por ejemplo, están todos los encuestadores que sirven a la Presidencia como invitados especiales. Pero no fueron invitados todos los ex presidentes salvo Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde. Ni Carlos Menem ni Adolfo Rodríguez Saá hubieran ido, tal vez. Ayer estaban en San Luis lanzando una línea interna contra Kirchner y Duhalde. Gobernadores invitados sólo hubo cuatro: Solá (PJ-Buenos Aires), Fellner (PJ-Jujuy), Cobos (UCR-Mendoza) y Obeid (PJ-Santa Fe).

• Un comentario aparte merece la provincia de Buenos Aires. La Casa Rosada señaló allí a cuatro intendentes, tres de ellos radicales y enemistados con la conducción oficial del partido (por lo tanto, amigos de Solá y adversarios de Duhalde): Elios Eseverry, Gustavo Posse y Enrique García. Es curioso: se invitó a estos « lopezmurphystas» pero no a Ricardo López Murphy, a pesar de ser un líder político que fue condecorado por el Estado español.

Rafael Bielsa también tuvo exclusiones notorias en su lista de invitados, como por ejemplo algunos ex cancilleres. No es por el caso de Carlos Ruckauf sino por Adalberto Rodríguez Giavarini que no participó de la velada siendo el presidente de la Fundación Carolina que depende del Estado español.

• Los sindicalistas fueron también muy minuciosos en el estudio del ceremonial: por primera vez oficialmente notaron que además de la CGT oficial ( Moyano, Lingieri, Rueda) se convocó a la CTA, presidida por Víctor De Gennaro. ¿Será la semilla para un reconocimiento de esa central obrera que se produzca ya no en el protocolo sino en la personería del Ministerio de Trabajo?

• El personal de la Cancillería que debe moverse alrededor de Zapatero y su comitiva en tareas de ceremonial se manejó con excesiva cautela en los gastos. Temen que los funcionarios terminen haciéndoles pagar las cuentas de restoranes y cafés. Bromean con eso los de «la casa», como llaman al Palacio San Martín. Sucede que a Juan Archibaldo Lanús le hicieron abonar la cuenta del restorán La Tour d'Argent de París, que sumó más de 10.000 pesos. Insólita explicación de Rafael Bielsa sobre cómo se sufragó ese gasto. Y más insólita aún la justificación de cómo la comitiva de los Kirchner hizo ahorros en Francia: « Fuimos a la Tour d'Argent pero tomamos vino de la casa». Culposo disfrute del restorán más elegante y caro del mundo.

• Zapatero es un abogado constitucionalista que, como tal, se mueve de manera protocolar, con gran cuidado de los procedimientos. Sin embargo ayer salió del canon en dos oportunidades: fue cuando se encontró con el embajador argentino, Carlos Bettini. Al bajar del avión que lo trajo de San Pablo y al encontrarlo en el despacho de Kirchner, en ambos casos lo saludó con un abrazo y le preguntó por su familia. Zapatero parece dominar la escena con gran control, casi obsesivamente (no saca los ojos de encima de quien le habla en cada caso) aun cuando estuviera exigido por la agenda, como en este viaje: ayer llegó desde San Pablo, donde inauguró un consulado, comió con el gobernador y el intendente y, después de dormir tres horas, desayunó con el empresariado local de origen español.

• Bielsa no pudo ocultar ayer su propensión literaria y le obsequió al premier español Rodríguez Zapatero un poema con una de las frases escritas por el propio mandatario español: «No se puede bombardear por si acaso» en alusión a la guerra de Irak. El canciller argentino leyó el poema y le informó que fue utilizado en una de las canciones interpretadas por César Isella. Se nota que la misión de Bielsa en Naciones Unidas va llegando a su fin, algo que lo tiene más relajado como para ofrecer poemas anti-Bush a los líderes internacionales. ¿O habrá también una sección que halaga al reelecto de Texas diciendo que «no se puede abandonar el campo de batalla por si acaso»?

• El ex vicepresidente Carlos Chacho Alvarez señaló ayer que para el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, «el mundo está esperando que la Argentina se reinserte en la economía internacional». Alvarez, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y varias personalidades y empresarios compartieron un almuerzo con Rodríguez Zapatero en la Embajada de España. Al término de ese encuentro, Alvarez dijo que «Rodríguez Zapatero considera que éste es un momento muy oportuno, muy interesante porque advierte liderazgos que comparten la misma visión».

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