3 de junio 2008 - 00:00

Avatares en Roma

  
  • Hoy los bonistas italianos que no accedieron al canje de la deuda (y que tratan de obtener a través de la Justicia la razón para cobrar por los títulos argentinos en default) se manifestarán frente al Hotel Eden (donde se aloja la comitiva argentina). Ayer, Cristina de Kirchner por lo menos recibió algunas muestras de afecto de turistas que la reconocieron cuando cruzaba el bulevar Piazza Navona para dirigirse a la reunión con Lula. Fue en el tiempo que tuvo entre el encuentro con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y la reunión con Lula, cuando salió de la confitería Don Quijote, donde había tomado un café.

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  • Se dice que arribar a un lugar y que en ese momento llueva trae suerte. Precisamente, la llegada de Cristina de ayer no sólo fue con un calor casi de verano, sino que además, en el mejor de los casos, cuando no llovía, la humedad era bastante intensa. En el aeropuerto Fiumicino al que arribó, la mandataria fue acompañada hasta el Ceremonial de Estado, la zona de la escala aérea reservada para autoridades civiles y religiosas, y luego abandonó la terminal aérea en un automóvil con escolta.

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  • Los legisladores que acompañan a Cristina de Kirchner en Roma actuaron ayer, como era de esperar, de fieles voceros de la Presidente. Resaltaron obviamente algunos de ellos «lo fructíferas» que fueron las reuniones de ayer. Uno de ellos, Miguel Pichetto, señaló que «la Presidenta planteó que el mercado de alimentos en el mundo hoy está distorsionado por el proteccionismo de los países centrales y por el ingreso de fuertes capitales financieros especulativos en el proceso de producción». Olvidó mencionar que con las retenciones que aplica el gobierno las críticas al proteccionismo pierden sentido dado que la Argentina per se traba sus exportaciones más de lo que lo hacen otros países.

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  • «¿Ella es la primera presidenta de la Argentina?», preguntó Ban Ki-moon en el ascensor a sus asesores, luego del encuentro con Cristina de Kirchner. Por lo visto, el secretario general de la ONU no escuchó ninguno de los discursos presidenciales de la mandataria argentina.
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