"Mi bandoneón y yo», bonito tema que canta Rubén Juárez, pero que bien puede integrarel repertorio bursátil, por fuera de sus términosacadémicos. Convertida la tendencia en un verdadero «fueye», había culminado la semana yéndose por el barranco y reabrió subiendo la cuesta a paso veloz. Se verá si al final del camino se puede encontrar un punto de mayor estabilidad, que saque al mercado del abrir y cerrar el bandoneón que tiene sobre las piernas.
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Muy enjundioso lo del Dow Jones, con 1,7% de repunte, era seguro que el eco por mercados menores y más sensibles a los cambios iba a resultar intenso. Así, el Bovespa atrapó 2% para su rebote y el índice Merval se encargó de poner distancia con los otros: rozando 3% de aumento, después de anclar en el mínimo de 1.621 puntos, el máximo resultó de 1.667 y el cierre alcanzó los 1.666 de marca final. Por allí comenzaron después las disquisiciones, porque esto fue conseguido con la misma angustiante carencia de órdenes que lo viene persiguiendo. El efectivo en lugar de expandirse se contrajo, la señal más incómoda de día. Porque se pegaron de frente los indicadores, debiéndose asociar el fuerte aumento en precios a la cerrazón en órdenes de oferta. Y en mercado supuestamente más « sobrevendido» que en lo normal, el impacto fue notable. Allí estaban Tenaris, 3,5%, y Galicia -con 2,3%- haciendo fuerte terceto con Acíndar y su 2,7% de rebote. Llegó TECO a máximo entre las líderes a través de su 4,35%, para redondear una jornada de estupendas cifras de diferencia: el paraíso del « trading» y buena ocasión de descreme, para los que compraron en medio del barranco anterior. La pregunta es siempre la misma: ¿es para más, aparecerá el poder de demanda?. Y se verá.Informate más
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