Por lo tanto, el Estado debería compensar a los ahorristas con bonos por un total de $ 10.000 millones, equivalente a unos 3.200 millones de dólares.
Un ahorrista que depositó u$s 10.000 en origen, estaría en condiciones de retirar 20.400 pesos. Con ese dinero puede comprar ya 6.476 dólares. Pero también tiene otras alternativas. Por ejemplo, apostar a que la tasa de interés que ofrecen los bancos (alrededor de 20% anual a 30 días y 23% a 60 días) superará a la evolución del dólar. En ese caso, la posibilidad de acercarse a los dólares originales aumenta, claro que asumiendo mayores riesgos.
Por otra parte, si el ahorrista decide retirar pesificados los fondos del «corralón», podría perder definitivamente la posibilidad de acceder a los dólares originales. Esto es así porque la Justicia podría considerar que tomó la decisión de aceptar la pesificación. Para evitar esta situación, debería efectuar el retiro de fondos «bajo protesto», con el fin de tener derecho a reclamos posteriores.
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