La mayor parte de los inversores estaba preparada para que la rueda de ayer fuera poco significativa. Hasta cierto punto, así fue, porque con el mercado de bonos cerrado en conmemoración del Día de los Veteranos de Guerra no se pudieron realizar las habituales operaciones de arbitraje entre uno otro mercado, y las operaciones computarizadas se vieron restringidas sin el alimento de uno de sus parámetros más importantes. El volumen negociado estuvo entonces entre los más bajos del año, con apenas 1.100 millones de papeles operados en el mercado tradicional y 1.260 en el electrónico. Sin embargo, fue una rueda "dura". Los grandes índices bursátiles arrancaron muy por debajo de los valores de cierre del lunes y siguieron retrocediendo casi sin pausa a lo largo de todo el día. Para cuando sonaba la campana de cierre en el NYSE, el Promedio Industrial quedaba en 8.358,95 puntos, mostrando una caída de 2,09%, en tanto que el NASDAQ caía 2,95%. Es cierto que la mayor parte de las noticias fue o se interpretó de manera negativa: la bajada de pulgar para Oracle, TSM, IFX, etc.; el anuncio de la renuncia del presidente de Hewlett Packard Compaq y los comentarios sobre la creciente tensión con Irak que se reflejó en otra suba del precio del petróleo (esto último tuvo que ver más que nada con las palabras que se dirigieron el presidente Bush, el premier Blair y los miembros del Parlamento iraquí, que con verdaderos hechos que nos estén acercando a una situación de guerra). En los últimos tres o cuatro meses, veíamos cómo cada vez que se retraía el volumen quedaban actuando los inversores "profesionales" y cómo éstos mostraban un claro sesgo hacia la suba. Ayer esto no se vio, a pesar de que hubiera hecho falta muy poco (por los volúmenes operados) para tener una jornada positiva.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario