El fuerte déficit en la balanza turística durante 2025 generó una salida récord de dólares, pero en 2026 ese "rojo" comenzó a achicarse. Así, en los primeros siete meses del año se redujo en un 14% la cantidad de argentinos que vacacionaron en el exterior, en comparación con el año previo. Al mismo tiempo, el turismo receptivo creció 8% en el período.
Según un informe de Fundación Mediterránea, el desbalance, entre los argentinos que viajan al exterior y los extranjeros que arriban al país, había había alcanzado los 5,1 millones de personas el año pasado. Ahora la cifra se redujo a 3,7 millones.
Ya arribaron 3,4 millones de turistas no residentes al país en lo que va de 2026, mientras que 7,1 millones de residentes viajaron al exterior. "Por cada turista internacional que arribó al país, 2,1 argentinos hicieron turismo en el exterior. Desde esa óptica, el desbalance es similar al de 2018, aunque muy inferior al de 2025, cuando ese cociente alcanzó un récord histórico de 2,6", ampliaron.
"La recuperación del turismo receptivo representa una oportunidad para ahorrar divisas y reducir el déficit de la balanza turística. En 2025 se había registrado un saldo negativo de alrededor de u$s7.200 millones", agregaron desde el mismo informe.
A su turno, el economista Federico Glustein, en charla con este medio, opinó: "Fueron 7 millones de turistas que egresaron del país, en los primeros siete meses del año, particularmente concentrados entre enero -marzo contra los 3,7 millones que han ingresado, aun a costa de una reducción de las salidas y un incremento de los turistas que entraron al país en los últimos dos meses. Además del factor del dólar, influyen otros como los costos locales (fundamentalmente los impuestos) que siguen siendo altos".
El especialista aseveró que, de no mediar cambios en las condiciones actuales, el turismo podría generar una salida de divisas en torno a los u$s6.000 millones, concentrada en el último mes del año, con salidas principalmente a Brasil, EE.UU y Europa. Asimismo, remarcó que el menor crecimiento de la actividad económica incide en la merma que muestran los viajes al exterior.
Balanza de turismo: qué esperar para el cierre de 2026
En diálogo con Ámbito, Glustein estimó que "la dinámica va a seguir en estos términos con una salida de más del doble de turistas que los que ingresan dado que el dólar está apreciado para una parte significativa de la población -ABC1- que, en virtud de no tener restricciones más allá de algún costo puntual más alto (como el impuestos a las ganancias por gastos en dólares), priorizan salir a destinos del exterior que en términos relativos resulta más económico que algunos destinos locales".
Por su parte, en Fundación Mediterránea esperan que el flujo de divisas mejore este año respecto de 2025, aunque continúe con déficit. La salida de divisas por turismo emisivo se reduciría, aunque permanecería en niveles elevados en términos históricos, entre u$s11.000 y u$s12.000 millones. Por otra parte, el turismo receptivo podría cerrar el año con un fuerte crecimiento, tanto por volumen como por gasto promedio, y generar entre u$s5.300 y u$s5.800 millones.
"Puesto en perspectiva, podría acercarse o incluso superar los máximos históricos", sostuvo la entidad, que prevé una salida neta de divisas de entre u$s5.700 y u$s6.200 millones. "Este déficit resulta actualmente compensado por un muy buen desempeño de la balanza de bienes, aunque implica una presión adicional sobre las cuentas externas y, eventualmente, sobre la acumulación de reservas internacionales del BCRA", profundizaron.
El economista Fernando Marull, socio de FMyA, realizó una comparación entre las balanzas comerciales de los sectores de energía y turismo desde 2006. Hasta 2009 ambos rubros presentaron saldos positivos (superávit): la energía inició con un saldo superior a los u$s6.000 millones, mientras que el turismo osciló entre los u$s1.000 y u$s2.000 millones.
Entre 2011 y 2023, energía pasó a terreno negativo y alcanzó sus mínimos más pronunciados entre 2013 y 2015 (alrededor de -u$s6.000 millones). Muestra un breve repunte positivo en 2020 antes de volver a ser negativo en 2022-2023. Turismo mantuvo un saldo deficitario casi constante a partir de 2012, llegando a un pico negativo cercano a los -u$s9.000 millones en el año 2017.
A partir de 2024, el resultado energético creció de forma acelerada, pasando a un superávit de más de u$s5.000 millones en 2024, cerca de u$s8.000 millones en 2025, y alcanzando un máximo proyectado de u$s12.500 millones en 2026. Por su parte, el turismo mantuvo una tendencia marcadamente deficitaria, que se profundizó en 2025 y proyecta un saldo negativo cercano a los -u$s9.000 millones para 2026.
Para continuar disminuyendo el déficit de la balanza de turismo, Fundación Mediterránea aseguró: "La desregulación y la reducción de la inflación contribuyen al funcionamiento del sector, aunque la política cambiaria no ayuda a consolidar su posición competitiva, debido a la fuerte apreciación de la moneda resultante del plan de estabilización".