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Los hermanos Juan y José Peirano recibieron ayer a última hora una resolución judicial de «no innovar» para detener el proceso, ante discrepancias por las tasaciones de ciertos activos. Sin embargo, la autoridad monetaria decidió seguir adelante tras un diálogo que mantuvo el superintendente de Bancos, Jorge Levy, con la jueza en lo contencioso administrativo Emilia García.
También continuaban las negociaciones para definir cuántos empleados tomaría el adquirente y los recursos que aportará el Fondo Fiduciario (le solicitaron $ 10 millones) y Sedesa (Seguros de Depósitos SA) para concretar la operación.
El comprador tomará los $ 58 millones de depósitos que están retenidos en el banco suspendido. Pero recién hoy se definiría en el Ministerio de Trabajo la situación de los empleados. Ayer a última hora continuaban reunidos directivos de ambas entidades con el superintendente de Bancos, Jorge Levy.
En el Velox trabajaban unas 300 personas, que en su mayoría serían absorbidas. Pero una cantidad similar estaba ocupada en compañías vinculadas, como Credicuotas y Disco Card. La continuidad laboral de estos empleados se encuentra más comprometida, ya que su continuidad dependía de la suerte de estas empresas, que no serán adquiridas por el Azul.
El Velox cumplió los 120 días de la suspensión que definió el BCRA a fin de junio, tras una fuerte corrida de depósitos que sufrió la institución.
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